Alquila el piso de su madre con Alzheimer para pagar la residencia y sufre seis años una inquiokupación
La situación respecto a la okupación dio un vuelco la semana pasada con la caída del decreto ómnibus. Una de las medidas que se incluía y por el que fue rechazado por PP, Vox, UPN y Junts era la paralización los desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional, incluidos los okupas e inquiokupas. En el segundo caso daba igual que el propietario fuera un pequeño propietario y su segunda residencia, que los inquilinos morosos no podían ser desalojados. En el caso de allanamiento de morada o usurpación de vivienda solo aplicaba en grandes tenedores.
Este Real Decreto-ley 11/2020 fue implementado en la pandemia y prorrogado desde entonces, llevando al límite a propietarios como Kathy, una víctima que explicó su infierno a LA RAZÓN tras ser acusada de "perder el norte" por Irene Montero. No es un caso excepcional, durante los últimos años se han multiplicado los casos de este tipo debido a que el desalojo se volvía prácticamente un imposible. LA RAZÓN ha tenido a otro caso en el que José Manuel Rubio es víctima de este problema al intentar ayudar a su madre.
Una salida convertida en pesadilla
El propietario explicó el motivo por el que puso el piso en alquiler: "En septiembre de 2019 decidimos alquilar el piso de nuestra madre para sufragar los gastos de la residencia donde la tuvimos que llevar ya que estaba diagnosticada de Alzheimer". Tomo una decisión buscando ayudar: "Alquilamos el piso a unos refugiados sirios con tres menores de edad a su cargo a través de la Fundación apip-acam y, tras el primer año, nos dejaron de parar alquiler".
La situación se fue complicando y la Fundación no se hizo cargo, obligándole a la siguiente decisión: "Intentamos acudir a servicios sociales y el Ayuntamiento de Zaragoza sin éxito, por lo que acudimos a la vía judicial". Justo en ese momento, llegó la pandemia y todo se volvió aún más difícil: "Antes de recorrer a la vía judicial, en ese intervalo de tiempo, se aprobó el decreto de vulnerabilidad que impide los desahucios con motivo del COVID".
Un desalojo frenado y una falsa vulnerabilidad
El recurso judicial avanzaba e incluso había fecha para el desalojo, pero todo se frenó: "Fijada la fecha de desahucio, 4 de octubre de 2021, se acoge el decreto de vulnerabilidad de nuestros inquilinos y se paraliza". La vulnerabilidad era la clave para frenar estos desalojos, pero el gran problema que denuncian los propietarios es que se entrega de manera arbitraria, sin unos criterios fijos establecidos de manera objetiva.
Este propietario no frenó el empeño por recuperar la casa de su madre: "Posteriormente, decidimos comprobar cuál era la situación de los inquilinos a través de nuestro abogado". Ahí crece su indignación. La vulnerabilidad alegada no era real a nivel económico: "A través de averiguación patrimonial solicitada al juzgado, nos informan que están ingresando esta unidad familiar al mes 3.395,63 euros". Denuncia que no tienen ningún tipo de gasto: "Comprenderán que esta situación se aleja mucho de una situación de vulnerabilidad y más cuando no tributan, no pagan ningún tipo de comunidad, no pagan IBI".
Indignación total
Perder el piso de una madre tiene que ser duro, pero más sentirte impotente por una vulnerabilidad que se comprueba que no es así: "Tenemos constancia de que reciben ayuda en cuanto a recoger alimentos en organizaciones benéficas y que, a través de dos hijos mayores de edad que se incorporan posteriormente a la unidad familiar, ingresan más dinero". Expresa su descontento: "Entonces, pensamos que con esto lo único que están haciendo es crear situaciones de vulnerabilidad vitalicias".
Hace una petición a las autoridades: "Evidentemente, con esta serie de ingresos que le llegan a una casa sin hacer nada, hay gente que no está dispuesta a salir al mercado laboral, a tener su trabajo y a cumplir con sus obligaciones tributarias. Por ello, solicitamos que, de aquí en adelante, si deciden tomar algún tipo de medida, que tengan en cuenta todas estas casuísticas que no son pocas". Lanza un mensaje de auxilio: "Hay bastante gente que está en la misma situación que nosotros".