Por qué estás cocinando mal el arroz según la ciencia
El arroz es uno de los alimentos más consumidos del planeta y, pese a su popularidad, existe consenso entre nutricionistas y estudios científicos de que la mayoría de personas lo cocina incorrectamente. Este error no se debe al tiempo de cocción ni a la variedad de grano, sino a una práctica previa que muchos omiten.
El problema oculto en el arroz común
Gran parte del arroz disponible contiene arsénico inorgánico, un elemento que se absorbe desde el suelo y el agua durante el cultivo en campos inundados. En cantidades bajas no produce efectos inmediatos, pero su consumo frecuente y acumulado puede afectar la salud intestinal y provocar molestias si se ingiere de manera continuada a lo largo de los años.
Varios estudios científicos han demostrado que el paso de lavar el arroz antes de cocinarlo puede reducir de forma significativa la presencia de esta sustancia en el grano. Este sencillo gesto se ha asociado con una disminución de hasta un 90% del contenido de arsénico en los granos, lo que representa un beneficio cuantificable para la seguridad alimentaria en la dieta cotidiana.
Cómo lavar el arroz de forma eficiente
Este paso no es complicado ni requiere conocimientos culinarios avanzados. La técnica recomendada por expertos consiste en colocar el arroz seco en un recipiente, cubrirlo con agua fría y moverlo suavemente con la mano para liberar las impurezas y parte del almidón superficial. El agua se descartará usando un colador fino. Este proceso debe repetirse entre tres y cinco veces hasta que el agua pierda su color lechoso y quede más clara.
No es necesario que el agua quede totalmente transparente; con que pierda el tono turbio se consigue un arroz más suelto. Además de reducir el contenido de arsénico, esta técnica influye directamente en la textura final: al disminuir el exceso de almidón, los granos quedan más separados y ligeros, cualidad deseable para guarniciones, ensaladas o un arroz blanco tradicional.
Errores que debes evitar
Un lavado excesivo o muy vigoroso puede eliminar micronutrientes como algunas vitaminas del complejo B y minerales presentes en la capa externa del arroz. Los expertos recomiendan realizar el enjuague de manera suave para equilibrar los beneficios de limpieza con la conservación del valor nutricional.
Pasos para cocinar arroz suelto y perfecto
Una vez lavado, la cocción también tiene su ciencia. Primero se debe hervir agua con sal y añadir el arroz lavado, revolviendo solo una vez para distribuirlo. Luego, se cocina destapado hasta que el agua vuelva a hervir. En ese punto, el fuego se reduce al mínimo y se tapa la olla sin volver a destapar ni mezclar hasta el final. Dejar reposar unos minutos antes de servir permite que los granos terminen de asentarse y evita que queden apelmazados.
¿Cuándo no lavar el arroz?
Hay preparaciones —como risottos o ciertos platos asiáticos con arroz pegajoso— en las que conservar el almidón puede ser deseable para lograr una textura más cremosa. En esos casos, el lavado previo puede omitirse sin afectar el resultado culinario, aunque sí influirá en el perfil de textura del plato.
Adoptar esta práctica simple al cocinar arroz puede parecer un detalle menor, pero desde la perspectiva de la ciencia nutricional y la cocción eficiente, representa un cambio pequeño que mejora tanto la salud como la calidad del plato final de forma significativa.