Estos restaurantes del Maresme sorprenden por lo que permiten en sus mesas
Una transformación silenciosa en los restaurantes del Maresme
En las últimas temporadas, varios establecimientos del Maresme han comenzado a modificar sus políticas de acceso y atención al cliente. La razón es clara: cada vez son más las personas que no quieren separarse de sus mascotas ni siquiera durante una comida fuera de casa. Este fenómeno ha impulsado el auge de los restaurantes pet friendly, espacios donde los animales son bienvenidos y reciben incluso un trato especial.
Este tipo de locales no solo permiten la entrada de perros, sino que muchos han adaptado su mobiliario, su carta e incluso su estrategia de marca para ofrecer una experiencia gastronómica que incluya también a los animales de compañía.
¿Moda o nueva normalidad?
En la actualidad, comer con tu mascota al lado ya no es una excentricidad. Lo que antes era una excepción, ahora se presenta como una ventaja competitiva para los negocios. El auge del modelo pet friendly ha sido progresivo, pero constante, y responde a una demanda social cada vez más clara: los animales son parte de la familia.
Esta visión coincide con la que defienden desde el ámbito institucional. En 2022, España dio un paso legal al reconocer a los animales como "seres sintientes", y esto se refleja también en sectores como la hostelería, que se ve obligado a actualizar sus protocolos y servicios.
Establecimientos que marcan la diferencia
El reportaje de Capgròs identifica varios locales del Maresme que se han ganado la fidelidad de un nuevo perfil de cliente: aquel que exige calidad, cercanía y sensibilidad hacia el bienestar animal. Entre ellos destacan negocios en municipios como Mataró, Arenys de Mar o Calella, donde ya es habitual ver comensales acompañados de sus perros.
Algunos restaurantes han ido más allá: ofrecen agua y comida específica para mascotas, espacios delimitados para mayor comodidad y seguridad, e incluso celebraciones o encuentros temáticos como cumpleaños caninos o “menús peludos”.
Impacto en la imagen y reputación
Esta adaptación no solo repercute en la experiencia de cliente, sino que también influye positivamente en la imagen de marca. En un entorno tan competitivo como el de la restauración, diferenciarse con un valor emocional es una estrategia eficaz. Los locales pet friendly suelen acumular valoraciones más altas en plataformas digitales, lo que atrae a nuevos públicos y fideliza a los ya existentes.
Además, se vinculan fácilmente con otros movimientos afines, como el consumo sostenible, la cocina de proximidad o la economía circular, configurando una identidad moderna y responsable.
Un fenómeno con proyección turística
El Maresme, por su cercanía a Barcelona y su perfil turístico, se posiciona como una zona clave para consolidar este tipo de restauración. El turismo nacional e internacional valora cada vez más los servicios que facilitan viajar con animales, y los restaurantes que se suman a esta dinámica obtienen una ventaja clara frente a sus competidores.
Esta tendencia también puede verse como una oportunidad para diseñar rutas gastronómicas temáticas, que incluyan alojamientos, playas y comercios que compartan la misma filosofía pet friendly. Iniciativas que, bien coordinadas, pueden fortalecer la marca turística de la comarca.
Más allá del marketing: compromiso real
Aunque algunos puedan verlo como una simple estrategia de captación, lo cierto es que los restaurantes que verdaderamente apuestan por este modelo lo hacen desde una visión de inclusión y respeto. Adaptar un negocio para ser pet friendly implica inversión, formación del personal y una gestión responsable del espacio compartido.
En ese sentido, el Maresme podría convertirse en una referencia dentro de Cataluña si este modelo se expande y consolida. Ya hay locales que incluso colaboran con protectoras, organizan eventos de adopción o recaudan fondos para refugios.
Una tendencia que ha llegado para quedarse
El auge de los restaurantes pet friendly en el Maresme no es una moda pasajera, sino un reflejo de los cambios sociales y culturales que están redefiniendo la manera en que convivimos, consumimos y disfrutamos del ocio. Una transformación que, como señala Capgròs, tiene aún mucho recorrido y capacidad de crecimiento en el mapa gastronómico catalán.
Con cada nuevo local que se suma, esta tendencia se fortalece, posicionando al Maresme como una comarca innovadora, sensible y adaptada a los nuevos tiempos.