Para hablar de Fernando Esteso no basta con hablar de Andrés Pajares o los hermanos Mariano y Antonio Ozores: hay que hablar antes de los Reyzábal, los magnates que construyeron la torre Windsor, que se quemó en 2005 y tenía en los bajos una sala de fiestas que en los ochenta fue apoteósica; los que abrieron tantas otras salas de fiesta en Madrid para atraer hacia el consumo frívolo y cursi a esa gente del campo que se había mudado a la gran ciudad: a los porteros de edificio, a los policías locales, a los que vendían enciclopedias y los que conducían taxi; los Reyzábal, que produjeron con su empresa Ízaro Films la mayor parte del cine del destape. Hay...
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