Ante tragedias ferroviarias como las de Adamuz y Rodalies, lo primero no es la prisa por explicar, sino el respeto: a las víctimas y sus familias, a los heridos, a quienes han quedado marcados para siempre, y a los profesionales que acudieron cuando todo era confusión, urgencia y dolor. En esos instantes, cada palabra pesa; por eso, la palabra pública debe ser humana, pero también responsable. Y ser responsable, en estos casos, significa defender una idea sencilla: la verdad no se improvisa. La investigación técnica y forense no es un debate televisivo ni una carrera por el titular. Es un trabajo de precisión que exige método, tiempo y rigor: preservación del escenario, documentación, análisis de restos, lectura de registradores y...
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