Un equipo internacional de investigadores, dirigido por Paul-Émile Dieudonné, doctorando en Paleontología de Vertebrados de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina), ha documentado los restos del 'Foskeia pelendonum' en el yacimiento de Vegagete (Burgos), en la Sierra de la Demanda. El estudio se ha publicado en la revista especializada 'Papers in Paleontology'. Se trataría del dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo que se conoce en la actualidad, no mayor que un perro, con un cráneo de 5,5 centímetros de largo, un cuerpo de entre 50 y 60 centímetros de largo y una altura que no superaría los 30. El nombre de la nueva especie es un homenaje a los Pelendones, una tribu celtíbera que habitó la zona. También se refiere a su modo singular de alimentarse. La nueva especie se ha convertido además en una pieza clave en el debate sobre la evolución de los dinosaurios y la posible separación del clado o grupo Phytodinosauria. Si bien los fósiles de este dinosaurio se hallaron en el yacimiento de Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo (Burgos) , en 1998, en sedimentos de la primera mitad del Cretácico (edad de 125 millones de años aprox.), es ahora cuando se presentan los resultados de su análisis. Se han recogido unos 800 huesos fosilizados, la gran mayoría fragmentados e incompletos, pero en buen estado de conservación. Su pequeño tamaño dificultó la tarea de investigación, pero se ha conseguido identificar unos 350 huesos. Estos pertenecían a seis individuos, desde crías hasta adultos, que formarían una pequeña manada. Desde el principio, los investigadores del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes consideraron las especiales características que presentaban estos fósiles, recoge Ical. En 2013 se dio un impulso definitivo a su estudio con la llegada de Paul Émile Dieudonné a Salas, que realizaría su trabajo fin de máster con estos fósiles. El paleontólogo dirigió este estudio, para el que se formó un equipo internacional con investigadores del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), Universidad Federal de Rio de Janeiro (Brasil), Universidad de La Laguna (Tenerife), el Instituto Real Belga de Ciencias Naturales (Bélgica) y la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica). Los rasgos más llamativos descritos en esta nueva especie son la forma general del cráneo, que difiere notablemente de otros dinosaurios ornitópodos: es muy ancho en su zona posterior y su mandíbula está muy desarrollada para fijar una potente musculatura masticadora. Los dientes delanteros son muy reducidos y no los usaría, mientras que los dientes posteriores son relativamente grandes, soportando el proceso de masticación. Podría ser que este animal se haya compensado su reducción de tamaño y la pérdida de masa muscular masticatoria con una nueva manera de masticación para alimentarse de vegetales con cierta dureza. Es llamativo que este animal, a diferencia de otras especies de ornitópodos, no tenía ranfoteca, una envuelta córnea en el extremo anterior del cráneo (que poseen las aves en su pico). Además, varios huesos craneales tienen también rasgos muy peculiares. Asimismo, el fémur posee características anatómicas únicas, que se han interpretado como el cambio en la forma de marcha a lo largo de su vida: los jóvenes eran bípedos y lo adultos cuadrúpedos. Otros caracteres sobresalientes de Foskeia se han ido desvelando en sucesivos estudios publicados desde 2016. Entre ellos, que representa un «eslabón» primitivo en la evolución que llevaba a los rhabdodóntidos. Estos vivieron en el Cretácico superior, entre 80 y 65 millones de años, pero se desconocía su origen y sus antepasados, por lo que se consideraban un «linaje fantasma». La nueva especie burgalesa, de 125 millones de años de antigüedad, llena un vacío de conocimiento sobre la evolución de ese grupo de dinosaurios a lo largo de millones de años. También se conocía que las patas de este animal crecían muy rápidamente y en el adulto eran muy esbeltas: se deduce que este animal no habría tenido una gran resistencia física para correr largas distancias y así escapar de los depredadores, por lo que probablemente haría carreras rápidas y cortas hasta zonas seguras. Además, el nuevo dinosaurio burgalés ha supuesto una «auténtica convulsión» en el conocimiento sobre la evolución de los rabdodóntidos del Cretácico superior. Su pequeño tamaño se interpretaba como una forma de enanismo provocado por vivir en islas donde los recursos alimentarios son escasos. El pequeño tamaño de Foskeia, de una edad más antigua, sugiere otra hipótesis: en realidad, los rabdodóntidos se habrían hecho progresivamente más grandes, pues la presión de los depredadores sobre las presas sería menor hacia finales del Cretácico. Además, las características de Foskeia hacen suponer que los rabdodóntidos del Cretácico superior fueran probablemente cuadrúpedos durante toda su vida, y no bípedos como se les solía representar. Un elemento clave del estudio publicado ahora es un nuevo análisis filogenético (disciplina científica que estudia las relaciones de parentesco entre los seres vivos) que sitúa a Foskeia como un miembro clave de un clado o grupo europeo que se crea en este trabajo, denominado Rhabdodontia. Fundamentalmente, el análisis -en el que se ha manejado uno de los conjuntos de datos sobre dinosaurios ornitisquios más amplios recopilados hasta la fecha- recupera el clado Phytodinosauria, objeto de un largo e histórico debate científico. «En nuestros resultados, los dinosaurios herbívoros -ornitisquios y saurópodos- forman un grupo natural llamado Phytodinosauria, más emparentados entre sí que con los terópodos (carnívoros). Esta hipótesis plantea una profunda división entre dinosaurios herbívoros y carnívoros en la base de Dinosauria, desafiando la división tradicional Saurischia/Ornithischia», ha señalado Dieudonné, quien añadió que «es una hipótesis propuesta por Bakker en la década de 1980». Ahora, el 'Foskeia pelendonum' «nos impulsa a reconsiderarla seriamente». Igualmente, sostuvo que desde el primer momento en que observó este animal, «su extrema pequeñez» le asombró, afirma Dieudonné. «La investigación ha sido un desafío, ya que tuvimos que ensamblar varios fragmentos diminutos para reconstruir la mayor parte de su anatomía. Nos encontramos ante un dinosaurio cuyo ejemplar más grande tiene un cráneo de apenas cinco centímetros y medio de largo. Y, sin embargo, ese cráneo es muy evolucionado, con innovaciones anatómicas inesperadas», dijo. Los fósiles se han estudiado durante más de una década en colaboración con el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos). El director del Museo, Fidel Torcida Fernández-Baldor, ha recordado los inicios del proyecto: «Sabíamos que estos huesos eran excepcionales por su morfología, tamaño diminuto y su estado de conservación. Pero nadie imaginó que revolucionaría las ideas vigentes sobre la evolución de los dinosaurios. Es un gran honor para nuestro museo albergar el holotipo de un dinosaurio tan asombroso». Por su parte, Marcos Becerra, de la Universidad Nacional de Córdoba, ha añadido que «ayuda a llenar un vacío de 70 millones de años que condujo al desarrollo de los rabdodóntidos europeos». Tábata Zanesco Ferreira, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, ha añadido que Foskeia «obliga a refinar radicalmente la forma en que entendemos la ecología de los ornitópodos; no se trata de un 'mini Iguanodon', sino de algo fundamentalmente diferente». Por último, una serie de análisis histológicos previos de los huesos de las extremidades realizados por Koen Stein (Universidad Libre de Bruselas) confirman que el individuo más grande había alcanzado la madurez sexual a pesar de su diminuto tamaño. «La microestructura ósea nos indica que al menos un individuo era adulto, no juvenil», ha explicado Stein, quien añadió que la «estructura del sistema vascular, registrada en los huesos, incluso sugiere un régimen metabólico cercano al de los pequeños mamíferos o las aves». Los expertos señalan que la Sierra de la Demanda «sigue asombrando a la comunidad paleontológica mundial», Con esta, hasta ahora son tres las especies de dinosaurios descritas en esta zona burgalesa , y cuyos fósiles se conservan en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes; cada una de ellas tiene una singularidad que las hace especialmente interesante para la paleontología y para el público general. En concreto, 'Demandasaurus darwini' es la primera especie de la familia de los Rebaquisáuridos descrita en el conjunto de los continentes del hemisferio norte y es único en Europa; por su parte, 'Europatitan eastwoodi' es un dinosaurio gigante, considerado como el más alto de los hallados en Europa. Esta publicación ratifica ahora el inmenso patrimonio paleontológico de la Sierra de la Demanda (Burgos), y coloca de nuevo a esta comarca en el centro de interés de la paleontología mundial. La coincidencia de esta investigación con el 25 aniversario del Museo de Dinosaurios (inaugurado en septiembre de 2001) es digno de resaltar por lo que supone de crecimiento y fortalecimiento de un proyecto que se desarrolla en el medio rural, en condiciones complicadas de financiación y recursos, y con un esfuerzo importante por parte del ayuntamiento de Salas de los Infantes a lo largo de todos esos años. El mejor premio puede ser el reconocimiento internacional, del que ya disfruta el museo salense por parte de especialistas de cualquier parte del planeta, quienes manifiestan su convicción sobre la enorme trascendencia de los descubrimientos paleontológicos en la Sierra de la Demanda.