Todo parecía perdido, porque estaban en las semifinales del Mundial de Singapur pero siempre tuvieron claro su único deseo: el oro. Un bloqueo monumental en ataque parecía cerrar las puertas hacia la final.
Entonces, en el último segundo, llegó el milagro: un gol sobre la bocina para forzar los penaltis y pasar a la lucha por el oro.
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