Vallejo: "Sorprende todo lo que ha inculcado Flick en el Barça"
Jesús Vallejo (5-1-1997, Zaragoza) es feliz en Albacete. El central ha dado con el entorno adecuado para reencontrarse consigo mismo y con el fútbol. La tranquilidad, la cercanía de la afición y la exigencia del trabajo diario han superado sus expectativas.
¿Qué le lleva a fichar por el Albacete?
Cuando vine a visitar las instalaciones y la ciudad era verano y había un ambiente muy tranquilo. Sentí buenas sensaciones, me gustó mucho lo que vi en el club, pero viviéndolo en primera persona lo está mejorando. No sólo en los partidos, el día a día es muy bueno. Encajo muy bien y eso lo noté desde el primer día. Gracias a que personalmente estoy muy bien, eso se refleja profesionalmente. En el campo me estoy encontrando muy cómodo con los compañeros. Intento transmitirles experiencias de otros clubes, pero también estoy aprendiendo mucho de ellos y del cuerpo técnico.
¿Le sorprendió la que se armó con su fichaje?
Sí. Esperaba que a la gente le sorprendiera que un jugador del Madrid fichara por el Albacete, pero me impactó para bien lo cercana que fue la gente, el cariño con que me recibieron en la presentación y en el día a día por la calle. Ahora se habla del Jesús de Albacete y no del que vino del Real Madrid, que parece que han pasado años de lo cómodo que estoy en la ciudad.
¿Cómo es un día normal allí?
Es una vida de deportista muy tranquila. Vivo con María, mi mujer, que es nutricionista y también está muy ligada al tema del deporte y la salud en el deporte. Por la mañana voy a la Ciudad Deportiva. No sólo es el entrenamiento, dedicamos mucho tiempo al gimnasio, a estar con los fisios, al análisis de los rivales, que lo solemos hacer dos días antes de los partidos, con mucho vídeo. También solemos comer juntos en la Ciudad Deportiva, y hacemos bastante convivencia. Las tardes son para ver fútbol y recuperarse.
¿Qué espera del partido ante el Barça?
Lo afrontamos con muchísima ilusión, como cuando vino el Madrid. Los aficionados lo van a disfrutar un montón, y espero que nos ayuden como lo hicieron contra el Madrid.
¿Qué importancia tiene contar con futbolistas como usted que ya jugaron partidos como este?
Intento aportar mi granito de arena, pero no sólo en día del partido, desde los días previos. Que se me vea conectado en los entrenamientos. Intento dar ejemplo, no sólo desde la palabra, sino desde los hechos.
¿Tiene algún recuerdo especial de algún Clásico?
El primer partido que jugué contra el Barça, que fue en pretemporada. Además, pude coincidir en el campo con Messi en un tramo de la segunda parte, en Miami, también estaban Neymar y Luis Suárez, jugadores de un talento extraordinario, y también he jugado con el Granada. Siempre me ha impactado mucho el talento que tienen los jugadores del Barça, a nivel técnico es impresionante.
¿Qué le llamaba la atención de Messi?
Su talento innato para sacar una jugada, para leer el fútbol. Con un control se iba del rival y sabía a dónde llevar la jugada. Veía las cosas a una velocidad tremenda y lo hacía de manera tranquila.
Ahora el 10 es Lamine Yamal, ¿cómo se le frena?
Es impredecible, porque es un jugador muy completo en el regate, que te puede salir para la izquierda o la derecha. Ahora lo veo más potente, antes lo veía con más talento para asociarse, y ahora ha mejorado en esas arrancadas, en el uno contra uno, lo veo un jugador muy completo, que a la selección le viene de maravilla.
Y en la otra banda Rapinha...
El último recuerdo que tengo de Raphinha es la Supercopa que hizo contra el Madrid, en la final, que estuvo sensacional. La temporada pasada ya estuvo espectacular y esta temporada ha llegado a ese pico de forma. Es muy físico, de muchos esfuerzos, que no sólo trabaja en ataque, sino que defensivamente pone a prueba a su lateral presionando y no desconecta cuando está sin balón.
¿Ha cambiado mucho el Barça con Flick?
Sorprende lo que ha inculcado al equipo, sobre todo con esa línea defensiva tan adelantada y darle al Barça ese juego de contraataque en algunas situaciones. Este año han ajustado el tema de la línea, ya no arriesgan tanto y la controlan mejor, y siguen teniendo la calidad para asociarse. Han metido ese puntito de chispa y de contrataque con jugadores como Lamine y Raphinha.
¿Por qué se emocionó tanto tras la victoria ante el Madrid?
Fue una mezcla de todo. Me hubiese hecho mucha ilusión jugar, pero no pude y vi que los compañeros hicieron un trabajo fabuloso. Fue como agradecimiento, sentí que yo también había competido, porque estaba exhausto después del partido. Esa emoción, porque desde fuera también se viven los partidos de una forma muy intensa, cuando no tienes el control de la situación, y cuando el árbitro pita, explotas.
¿Qué balance hace de su etapa en el Madrid?
Me hubiese gustado participar mucho más en las competiciones, porque sí que me sentía partícipe en el día a día, en el trato con los compañeros, en los entrenamientos, en estar disponible y preparado. Cuando me tocó jugar me encontré bastante bien. Orgulloso y contento porque ese trabajo en la sombra a diario, me permitió estar enchufado en momentos que tenía que estarlo, y que no son fáciles, porque todos los deportistas queremos tener continuidad y esa continuidad se coge en la competición. Me pilló bastante joven, sobre todo la primera etapa en la que en los entrenamientos era muy impulsivo, tenía muchas ganas, mucha energía y alguna lesión me podía haber ahorrado. Me pasaba de rosca.
¿Qué importancia tenían los secundarios para mejorar el rendimiento de las estrellas?
Yo cuando llegué me fijaba en futbolistas como Nacho, Lucas Vázquez, Marco Asensio, que no eran titulares indiscutibles, pero que cuando salían, ya fuera desde el once o desde el banquillo, aportaban ese plus al equipo, y decías “hostia, estos jugadores son los que realmente están dando el callo». Estos jugadores aportaban al equipo una cantidad de cosas tremenda, así que dije “tengo que coger el ejemplo de estos jugadores”, y es un poco lo que yo hice todo el tiempo que estuve en el Madrid.
¿Quiénes le acogieron mejor?
Todos. Pero Carvajal, Nacho... jugadores que ya conocía de la sub’21 como Marco Asensio, Dani Ceballos o Marcos Llorente, en su día también.
¿Qué era lo que más le llamaba la atención de Cristiano?
La mentalidad que tenía, cuidaba todos los detalles. No es que entrenase como un animal porque sí, sino que sabía el momento de apretar, de regularse, cuando había que hacer trabajo de gimnasio, era muy disciplinado y muy metódico. Incluso a mí me daba consejos de algunos ejercicios de gimnasio que he podido apuntarme y usarlos en mi carrera.
¿Cómo por ejemplo?
Él venía y me corregía alguna posición, alguna postura y me daba pautas para hacer algún ejercicio en casa. Contaba cosas como “no sé si te irá bien, pero te cuento lo que hago yo”. A nivel profesional y como compañero, muy bien.
¿Qué importancia tienen para un futbolista los estudios?
Puedes tener a los 20 años una lesión que te deje fuera del fútbol, y se trata de estar no sólo formado para ser futbolista porque quizá necesites tomar otro camino. También, en el propio fútbol, es bueno estar formado, no sé si a nivel de grado, pero siempre es bueno controlar algo de idiomas, todo lo que puedas. El fútbol se acaba y hay que saber lo quieres hacer cuando termine, tener otras ocupaciones y que el fútbol no te coma todo el espacio.
¿Tiene claro su futuro cuando se retire?
Más que claro, voy descartando. Ser primer entrenador no me llama atención, aunque sí que me gusta el tema de la formación, de la cantera y ya voy viendo. Me gusta el tema de la psicología del deporte. Me gusta ayudar a la gente, es lo que estoy descubriendo, ya sea de una manera u otra.
La psicología está cada vez más implementada en el fútbol...
Sí, y lo veo súper importante. Por un lado, un psicólogo colectivo, que puede ser el propio entrenador, porque hay muchos entrenadores que colectivamente manejan muy bien al equipo. Y luego, es importante que cada futbolista, a nivel personal, si lo necesita, acuda a profesionales de la salud para mejorar.
¿Qué entrenador le marcó más?
Puede que haya sido Diego Martínez, del Granada. Era un entrenador que mirabas la plantilla y decías “cómo con esta plantilla se consiguen estas cosas”, y era porque íbamos al límite de nuestras posibilidades, y sacó un rendimiento a cada jugador extraordinario. Ese míster hacía el papel de psicólogo de equipo.