¿A qué se refería Blas de Lezo cuando dijo: "Para venir a Cartagena, es necesario que el rey inglés construya una escuadra mayor"?
La historia de España cuenta con personajes ilustres que han ayudado a explicar las hazañas que, en algunos casos, han ayudado a moldear el mundo. Algunos de estos son el caso de Gonzalo Díaz de Vivar "El Cid Campeador", personaje legendario de la Reconquista; o Gonzalo Fernández de Córdoba, un noble y militar que alcanzó el empleo de capitán general de los ejércitos de Castilla y Aragón recordado como "El Gran Capitán".
Muchos de ellos han pertenecido a los ejércitos de España, como fue el caso de Blas de Lezo y Olavarrieta (1689 - 1741), oficial de la Armada española que sirvió durante la Guerra de Sucesión Española y otros conflictos como es el caso de la Guerra del Asiento entre la España borbónica e Inglaterra.
Uno de los grandes episodios bélicos de esta guerra entre las dos grandes potencias mundiales de por aquel entonces fue el sitio de Cartagena de Indias en 1741. Como su propio nombre indica, se trató de un asedio inglés hacia la ciudad de esa ciudad, en la actual Colombia.
En aquel contexto, el oficial Edward Vernon estaba al mando de una gran flota consistente en 186 buques de guerra, 15.000 marineros, 30.000 soldados y 3.000 piezas de artillería. Los ingleses, debido a las tensiones con España, fijaron su atención en los puertos comerciales de Portobelo, Chagres, La Habana y Cartagena de Indias.
Vernon, condecorado previamente por la monarquía británica, venía de ser exitoso en Portobelo, dirigió entonces su ambición en Cartagena de Indias, dirigida por aquel entonces por el mencionado Blas de Lezo.
El Sitio de Cartagena de Indias
Ante un despliegue militar de tales dimensiones, Vernon subestimó las capacidades y el ingenio de Blas de Lezo, tanto así que se enviaron dos emisarios para celebrar su victoria y hasta se acuñaron monedas de oro que mostraban al español de rodillas ante el oficial inglés.
Para paliar el ataque británico, Blas de Lezo ideó una defensa focalizada en dificultar en lo máximo posible el avance: sacrificó los seis navíos españoles, mandando hundirlos de manera deliberada en posiciones estratégicas en el canal de Bocachica para que fueran parte de la defensa de la ciudad.
Sus cascos hundidos bloqueaban los pasos más profundos para los buques británicos, imposibilitando su paso y dejándoles como única vía rutas alternativas más estrechas, dejando a los británicos más expuestos para las baterías de artillería españolas y multiplicando la efectividad de la defensa española.
A pesar de la sorpresa de Vernon ante esta maniobra, el oficial británico decidió desplegar sus tropas y baterías de artillería hacia las fortificaciones españolas para asegurar la bahía y, posteriormente, asaltar la ciudad.
Ante la caída de la bahía de Bocachica y del castillo de San Luis, Blas de Lezo decidió ir más allá con la defensa de Cartagena, mandando el abandono de las murallas exteriores de la ciudad y concentrar sus efectivos en el castillo de San Felipe de Barajas, así como mandó cavar fosos profundos adicionales exteriores para sorprender a aquellos que decidieran escalarlas, así como la construcción de minas artesanales con barriles de pólvora que detonarían al paso de las tropas inglesas.
Tras los bombardeos ingleses sobre la fortaleza el 19 de abril de 1741, Vernon mandó asaltar el castillo con 3.000 soldados por la noche, encontrándose las tropas inglesas con la resistencia española y las estratagemas de Lezo. El resultado fue el peor para los ingleses: habían perdido más de 1.500 hombres por solamente 30 muertos españoles.
Vernon quedó incrédulo, y tras la aparición de enfermedades como la malaria y disentería, la moral inglesa cayó. Fue entonces cuando Vernon, tras sucesivos asaltos fallidos y las bajas acumuladas, decidió retirar sus fuerzas el 20 de mayo de ese mismo año.
La frase
Blas de Lezo, entonces, habría decidido entonar una frase que pasaría a la historia: "Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya una escuadra mayor, porque ésta ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres", mostrando así un triunfalismo discreto por respeto a los ingleses y españoles muertos en combate .
El oficial español murió poco después, el 7 de septiembre, dejando para el recuerdo una victoria española inolvidable y una derrota inglesa que provocó un encubrimiento británico del desastre vivido en el Caribe meses antes contra el "medio hombre", mote por el que se conocía a Blas de Lezo por faltarle un ojo, un brazo y una pierna.