El cáncer de páncreas, el de peor pronóstico del ser humano, tiene un problema que frustra muchos tratamientos: aunque un fármaco (quimioterapia por ejemplo) consiga “frenar” al tumor, el cáncer puede adaptarse y encontrar “vías de escape”, propagándose también a otros órganos. A eso se le llama resistencia. "Es parecido a tapar una fuga de agua: si sólo tapas un agujero, el agua puede salir por otro", explica el doctor Enrique de Madaria, prestigioso especialista del Hospital General de Alicante, especializado en Gastroenterología y Pancreatología, y subdirector científico del Instituto de Investigación Sanitaria Isabial.