Candidatura de Michelle Bachelet a la ONU: ¿Más que un acto simbólico?
El reciente anuncio de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas no solo abrió un nuevo capítulo en la proyección internacional de Chile. También activó un debate político y estratégico que entrelaza equilibrios regionales y dinámicas internas.
Así, las reacciones emergidas tanto desde el mundo político como el de los expertos coinciden en un punto central: no se trata meramente de una postulación simbólica, sino de una apuesta con viabilidad real y múltiples implicancias.
Consultado por Radio y Diario Universidad de Chile, el senador y excanciller José Miguel Insulza (PS) aseguró que la postulación de la expresidenta debe leerse ante todo como una expresión de la política exterior chilena que se ha reforzado con los años. Algo que, a su juicio, refleja “la fortaleza que tiene el país en el plano internacional”.
“Hemos desarrollado una política exterior de Estado que nos ha llevado a tener peso en los acontecimientos internacionales, más que el que nos correspondería por nuestro tamaño”, sostuvo, destacando que Chile sigue demostrando ser “un país muy inserto en el mundo y que puede presentar a uno de los suyos para dirigir un organismo internacional como Naciones Unidas”.
En ese sentido, enfatizó que no existe detrás de la candidatura una aspiración nacionalista o instrumental, sino una lógica de aporte que va en la línea de poner al servicio de Naciones Unidas a una expresidenta que ha encabezado dos veces el gobierno, y que ya ha ocupado cargos de alto nivel en el sistema internacional.
Presidente Boric anuncia candidatura de Michelle Bachelet a la ONU. Diego Martin/Aton Chile
“El objetivo no es otro que contribuir al sistema internacional del cual Chile forma parte desde hace décadas y al que ha servido en distintos cargos”, reforzó el parlamentario, valorando la tradición de compromiso con el multilateralismo del país.
Credenciales sólidas
Desde una perspectiva más estructural, el sociólogo y analista internacional, Boris Yopo, puso el acento en el impacto político del anuncio y en el respaldo regional que lo acompañó. “No fue solamente el gobierno de Chile el que formalizó la candidatura de Michelle Bachelet, sino que lo hizo además acompañado por las dos grandes potencias de América Latina, que son Brasil y México. Eso es una señal que no se va a poder ignorar y que le da un gran impulso a la candidatura”, aseguró en conversación con nuestro medio.
Yopo comparó este escenario con otras postulaciones formalizadas —por ejemplo, la de Rafael Grossi en Argentina—, destacando que, en el caso de Bachelet, el aval de las dos naciones ya mencionadas marca una diferencia sustantiva para las primeras etapas del proceso.
En esa línea, fue enfático en rechazar de plano la idea de una candidatura meramente simbólica. “Ella tiene muy buenas credenciales y una gran trayectoria como para ser competitiva. Ahora, es posible que, al final, su candidatura no prospere o fracase. Eso es un escenario abierto, pero sin lugar a dudas es una candidata muy competitiva por la trayectoria que tiene”, expresó en su análisis.
Michelle Bachelet. Diego Martin/Aton Chile
A ello, sumó un elemento político relevante que tiene que ver con el creciente consenso en el sistema internacional sobre la necesidad de que una mujer asuma por primera vez la Secretaría General de las Naciones Unidas, explicitado por la presidencia de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad recientemente.
Yopo también relativizó los temores en torno a eventuales vetos, particularmente desde Estados Unidos. “Ella tuvo una relación bastante razonable y cordial con el gobierno de Trump durante la primera administración del republicano. La gente cree que Trump puede vetar y echar abajo la candidatura de Bachelet. Es un riesgo y una posibilidad, pero no se dice que ella tiene ya un recorrido respecto a la relación con Estados Unidos y con la administración Trump en específico”, aclaró el analista.
Presión política interna
Por su lado, el doctor en Ciencias Sociales y académico de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, Alejandro Olivares, coincidió en que el copatrocinio de Brasil y México transforma la candidatura en una opción “tremendamente viable”.
Olivares, no obstante, introduce la dimensión política interna a la discusión. A su juicio, el anuncio no solo proyecta a Chile en el plano internacional, sino que también genera una presión directa sobre el gobierno entrante de José Antonio Kast.
“Es una presión porque todos sabemos lo que el gobierno entrante, que asumirá el 11 de marzo, piensa con respecto a Naciones Unidas y a Bachelet. Entonces, lo colocan en un aprieto. En ese sentido, políticamente hablando, fue una muy buena jugada del gobierno actual”, planteó Olivares.
Presidente Gabriel Boric junto a Michelle Bachelet. Diego Martin/Aton Chile
Profundizando acerca de este escenario, el experto manifestó que es “interesante” el acertijo que deberá enfrentar el próximo gobierno. “Cuesta pensar que un gobierno nacionalista, o que se coloca desde lo chileno en primer lugar, no quiera promover a una chilena para estar a cargo de un organismo internacional”, advirtió.
“Y, al mismo tiempo, entra en la paradoja de que si no reconoce, sino apoya a Bachelet, ésta se podría transformar en un actor interno relevante de crítica al gobierno y ser un líder de la oposición. En todos los escenarios, lo que conviene para el gobierno entrante es apoyar la candidatura”, cerró Olivares.