Decía el maestro en ética periodística Javier Darío Restrepo que «cuando a un periodista se le acaban las preguntas, ha entrado en estado de decadencia profesional». Porque si hay una característica que define a estos profesionales es su capacidad para cuestionarlo todo , tengan a quien tengan delante. El problema, además de cuando a estos profesionales de la comunicación no se les ocurren más preguntas, es cuando no tiene plena libertad para hacerlas. De esto ha hablado David Alandete , corresponsal de ABC en Washington, en una reciente entrevista con 'Espejo Público'. El periodista español compara denuncia haber sufrido presión y críticas injustificadas por hacer preguntas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump , que, en su opinión, forman parte del ejercicio legítimo de su profesión. Asimismo, revela si estas presiones llegan más por parte del líder estadounidense o del español, Pedro Sánchez . En cualquier caso, confiesa que no es esto lo que le molesta, sino que el control llegue desde otro grupo. Para empezar, el comunicador remarca que preguntar a Trump no es una tarea fácil, ya que «te pones muy nervioso porque dependiendo de quién le pregunte y de qué acento tenga», el líder de EE.UU. cambia su forma de ser. Menciona el ejemplo de unas periodistas francesas que, cuando le dijeron su nacionalidad, este les contestó con un cortante «bah, no entiendo una palabra de lo que has dicho». Un trato que suele dirigir especialmente a las mujeres : «Es tremendo. No les suele responder ». Al propio Alandete preguntó su nacionalidad tras una pregunta sobre Venezuela durante una rueda de prensa del balance de fin de año, aunque con él fue más agradable. «Me dijo '¿de dónde eres?'… le digo de España y dice 'oh, un país muy bonito' ». Pese a la actitud de Trump con determinadas personas, Alandete afirma que la presión que él ha sentido no ha llegado precisamente desde Washington: «He sentido más presión, honestamente, desde el Gobierno español por hacer tres o cuatro preguntas sobre España que no les han gustado». El periodista considera que el problema no fueron sus preguntas, sino las respuetas de Trump. «Ellos quisieran que no se le preguntara pero preguntar es nuestro trabajo », sentencia. No obstante, las críticas más duras, lamenta, proceden del propio entorno periodístico . El correponsal cuenta que Trump mencionó a España en el foro de Davos cuando se hablaba de la OTAN sin que nadie preguntara y Alandete decidió repreguntar. Al hacerlo, «diversos compañeros de profesión, algunos con los que trabajé en el periódico El País cuando yo era director adjunto allí, salieron a decir que yo estaba instigando las críticas , que estaba tratando de que Trump hablara mal de mi país». «Aquello me sentó muy mal», añade. «No me sientan tan mal las críticas de los políticos, que creo que es lo que hacen, sino de compañeros de profesión que intentan dictarte qué preguntas hacer», reflexiona. El periodista remarca que llegar a preguntar en la Casa Blanca «cuesta mucho», por lo que es molesto que traten de echar por tierra ese trabajo: «Que luego vengan compañeros de profesión a decirme que soy un traidor, pues la verdad no es plato de buen gusto ».