Hay que situar a Juan Carlos Bracho (1970) entre los artistas que ponen sistemática y programáticamente en cuestión concepciones –mitologías, en realidad– del arte y del artista, acudiendo a modos de hacer mecánicos –por ejemplo, la experimentación con las impresoras domésticas y sus errores– y, casi siempre, a experiencias participativas (durante muchos años trabajó en colaboración con la artista Julia Rivera) y didácticas; en su caso, es esencial y característica la fidelidad al dibujo como herramienta de pensamiento y acción. De todo ello trata su cuarta individual en la galería Ángeles Baños, 'Jóvenes ocultos', «una obra coral –escribe Javier Martín-Jiménez – que diluye los límites entre autoría, proceso y resultado» y que consiste, por una parte, en dieciséis murales de...
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