Defensa acelera su transformación: los perfiles que ahora busca el Ejército y que pocos esperan
El Ministerio de Defensa ha abierto el primer ciclo de convocatoria de 2026 para el acceso a Tropa y Marinería con 4.527 plazas disponibles. La oferta llega en un momento clave, con más de 4.000 militares españoles desplegados en misiones internacionales y presencia operativa en 15 países.
Este contexto operativo explica el giro estratégico en los perfiles demandados. La Defensa ya no busca únicamente personal para funciones básicas, sino especialistas capaces de integrarse en unidades donde la tecnología es un factor decisivo.
La especialización técnica como eje del nuevo soldado
Según los datos de academias especializadas en preparación militar, los perfiles con mayor demanda se concentran en áreas directamente vinculadas a la transformación digital de la Defensa. El manejo de drones, la ciberdefensa, el mantenimiento avanzado y las comunicaciones críticas se sitúan en el centro de la nueva estrategia de captación.
La propia convocatoria incentiva de forma explícita a los aspirantes que acrediten títulos de Formación Profesional de Grado Medio relacionados con estas áreas. El objetivo es claro: reducir los tiempos de adaptación y reforzar la eficacia operativa desde las primeras fases de la carrera militar.
Drones y sistemas no tripulados
El uso de aeronaves no tripuladas se ha consolidado como una herramienta esencial en tareas de vigilancia, reconocimiento y apoyo táctico. Operadores de drones con formación técnica específica se han convertido en un activo prioritario para unidades del Ejército de Tierra y del Ejército del Aire.
Ciberdefensa y guerra digital
La protección de sistemas, redes y comunicaciones militares es ya una dimensión crítica de la seguridad nacional. Los denominados cibersoldados desempeñan funciones clave en la detección de amenazas, defensa de infraestructuras críticas y apoyo a operaciones conjuntas.
Un modelo de carrera más estable y profesionalizado
La transformación no se limita a los perfiles técnicos. El modelo profesional de Tropa y Marinería también evoluciona en términos de estabilidad y proyección a largo plazo. La reciente actualización retributiva y las vías de continuidad que premian la experiencia buscan consolidar la carrera militar como una opción laboral estable.
El sistema de acceso, basado en concurso-oposición para aspirantes de entre 18 y 28 años, incorpora criterios cada vez más medibles y transparentes. Este enfoque refuerza la meritocracia y facilita la planificación profesional dentro de las Fuerzas Armadas.
Aumento de aspirantes y cambio generacional
Los centros de preparación especializados detectan un incremento cercano al 20 % en el número de candidatos respecto al año anterior. El perfil predominante se sitúa entre los 18 y 23 años, con una presencia femenina que ya alcanza el 20 % de las candidaturas, una cifra que consolida la tendencia al alza de los últimos años.
Reforma de las pruebas físicas: adaptación a la realidad operativa
Otro de los cambios relevantes de la convocatoria de 2026 afecta al proceso de selección física. Las pruebas se han rediseñado para priorizar capacidades directamente relacionadas con el servicio real: fuerza-resistencia, resistencia aeróbica, trabajo de core y agilidad.
Desaparecen ejercicios clásicos como el salto de longitud o la carrera de 50 metros. En su lugar, se introducen pruebas como la plancha isométrica y un circuito de agilidad y velocidad con salida desde posición sentada, con marcas diferenciadas por sexo.
Un modelo más homogéneo y funcional
El nuevo esquema busca ser más accesible y ajustado a las exigencias actuales de las unidades. Las pruebas de natación, por su parte, se mantienen exclusivamente para los procesos de acceso a oficiales y suboficiales, reforzando la especialización por escalas.
Ejército de Tierra y modernización constante
Ejercicios recientes del Ejército de Tierra, como los desarrollados por unidades de artillería de brigadas mecanizadas, evidencian la integración progresiva de sistemas avanzados de mando, control y apoyo al combate. La formación técnica del personal resulta clave para operar estos medios con eficacia.
La convocatoria de 2026 confirma así un cambio estructural: la Defensa española apuesta por un soldado altamente cualificado, capaz de desenvolverse en entornos tecnológicos complejos y alineado con los retos de la seguridad global del siglo XXI.