La 'cara de Instagram' ha muerto. Bienvenidos ala era del rostro de 'los eternos 35'. Se eleva la edad, pero el mensaje no ha variado mucho: el valor de la mujer depende de su juventud y atractivo físico. La idea es antigua, ancestral incluso —los hombres las desean jóvenes desde los tiempos de Babilonia—, pero a lo largo de la historia se ha ido transformando hasta el presente, donde el ideal de belleza lo dictan las tendencias en cirugía estética a través de sus grandes embajadoras: el recauchutado clan de las Kardashian. Ahora, las revistas y campañas de belleza fijan la nueva edad 'deseable' no en los 20 o en la adolescencia, sino en los 35. Los argumentos principales: esos años representan el equilibrio entre juventud y madurez. Además, si la vida hoy se alarga hasta los 90 o más, a los 35 uno se siente lejos del final y todavía muchas cosas parecen posibles: formar una familia, cambio profesional, un nuevo comienzo. En Nueva York, esto se ve especialmente claro. Mujeres de alrededor de 40, 50 o 60 de repente ya no parecen lisas por las inyecciones, con ojos felinos y boca de corazón, sino con rostros como si hubieran pasado unas semanas en un retiro de bienestar. Son las nuevas 'ni jóvenes ni viejas'. La prensa norteamericana lo llama « the forever-35 face », si bien para muchos no es más que una nueva construcción cultural que mantiene la presión sobre la mujer por conservar un ideal estético determinado. El nuevo arsenal estético se basa en una nueva premisa: la indetectabilidad. Las técnicas a las que se atribuye la revolución estética actual, en realidad, no son nuevas. El lifting de plano profundo y el SMAS llevan siendo utilizados por los otorrinolaringólogos en cirugías de oído, nariz y garganta desde hace décadas. El gran salto en este campo deriva de la acumulación de experiencia en un mundo donde la demanda de procedimientos estéticos (quirúrgicos y no invasivos) ha crecido un 42 por ciento en apenas cinco años. Hoy, los cirujanos comprenden mejor cómo interpretar el tejido y cuánto levantarlo y moverlo. Dicho de otro modo: nos estamos acercando al máximo rendimiento del retoque facial. En breve, el único modo de saber la verdadera edad de las pacientes (aunque también se extiende entre los hombres) va a ser mirándoles las manos.