David Harbour y Lily Allen se despiden de su casa más personal en Nueva York: el detalle que sorprende
Una vivienda reformada con sello propio
La casa que la expareja compartió durante casi cuatro años en Brooklyn se sitúa en el exclusivo barrio de Carroll Gardens, conocido por sus históricas brownstones y su ambiente residencial de raíces italoamericanas. En octubre se puso a la venta por 8 millones de dólares, aunque su precio actual es de 6,8 millones, gestionado por la inmobiliaria Compass.
La propiedad cuenta con cinco dormitorios, cuatro baños, jardín privado, sótano, sauna, piscina de inmersión y varios espacios reformados al detalle. El diseño estuvo a cargo del arquitecto Ben Bischoff, del estudio MADE, y del interiorista Billy Cotton, con una fuerte implicación de Allen en cada elección estética.
El alma británica de la cocina
En la planta baja, el corazón de la casa es la cocina. Equipada con mobiliario de la firma británica Plain English, destaca por una gran isla central y por el uso de materiales nobles. Azulejos de Ann Sacks y una cocina italiana de Officine Gullo acentúan el carácter artesanal del espacio.
Un comedor integrado, con banco en U tapizado en vichy y una mesa ovalada a medida, completa esta estancia, que recuerda a las trattorias clásicas.
Espacios que narran una historia
Un salón donde el color toma el mando
La planta principal también alberga un salón lleno de personalidad. El papel pintado de Zuber, las molduras originales restauradas y una chimenea en verde oliva enmarcan un sofá capitoné a juego. Desde aquí se accede tanto al jardín como al comedor, conectando todos los espacios clave de la casa.
Un dormitorio principal atípico
En la planta superior se ubica una suite poco convencional: se accede al dormitorio tras cruzar el baño y la estancia no tiene ventanas, pero sí dos amplios vestidores. La cama, enmarcada por dos puertas y papel pintado de Zuber, domina el ambiente.
Lujo funcional en cada planta
Una sala de baño que va más allá
El baño de la suite principal se presenta como un refugio de relax, con chimenea incluida. El uso de moqueta de Pierre Frey y papel pintado genera una atmósfera bucólica, pensada para desconectar del ritmo urbano.
Una planta para la familia
La última planta fue pensada para las hijas de Allen. Aquí el diseño es más sobrio, con tonos neutros, estanterías mid century y un baño decorado en tonos azules con espejos art decó que multiplican la luz.
Entre lo excéntrico y lo funcional
La entreplanta más salvaje
En la entreplanta, con acceso directo al jardín, hay una sala informal, una sauna, piscina de inmersión y dormitorio de invitados. El estilo es más rompedor: moqueta con estampado de tigre y muebles empotrados aportan una estética atrevida.
Un dormitorio para sorprender
El cuarto de invitados mantiene el mismo patrón salvaje en suelos, pero equilibra con un cabecero clásico y cuadros de paisajes rurales. El sótano, completamente acondicionado, incluye gimnasio, zona de almacenaje y lavandería.
Una joya inmobiliaria en Brooklyn
La venta de esta casa marca el cierre de una etapa para David Harbour y Lily Allen. Más allá de su precio o ubicación, lo que realmente distingue esta propiedad es la profunda carga emocional y estética que dejaron en cada rincón. Una fusión de estilos que transforma una brownstone clásica en una obra de autor.
Para más información sobre el distrito de Brooklyn y sus barrios, se puede consultar la web oficial de la ciudad de Nueva York.