Todo aquel que entra en Can Xurrades tiene claro que ahí se va a disfrutar.
El chef Rafa Martínez sabe cómo deleitar a quienes cruzan la puerta de su restaurante. Y la noche del 15 de enero no fue una excepción. Más bien, todo lo contrario: fue la enésima demostración de que lo que ocurre en ese salón deja atrás la categoría de propuesta gastronómica para elevarse a experiencia sensorial.
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