Costa de Almería: un destino de contrastes vinculado a la naturaleza
Almería es una de las provincias españolas con mayor diversidad paisajística, un espacio singular en todo el territorio nacional. En pocos kilómetros conviven el litoral mediterráneo, sierras de media y alta montaña, zonas agrícolas y el único desierto del continente europeo. El destino «Costa de Almería» encuentra en esta pluralidad una propuesta orientada a un viajero que busca naturaleza, actividad al aire libre y contenidos culturales, más allá del turismo estacional de sol y playa.
Así las cosas, con más de 3.000 horas de sol al año y escasas precipitaciones, esta joya de la geografía andaluza permite recorrer su interior durante todo del año, un factor que ha favorecido el desarrollo de actividades vinculadas al turismo activo y a la visita de espacios naturales singulares, muchos de ellos poco conocidos y aún sin masificar. Entre los enclaves más destacados figuran la Geoda de Pulpí, situada en una antigua explotación minera y considerada una de las mayores geodas visitables del mundo, y el Karst en Yesos de Sorbas, un sistema de cavidades excavadas por el agua en roca yesífera que constituye un referente geológico a nivel internacional.
Comarcas como La Alpujarra, Los Filabres, Sierra Alhamilla, Sierra Cabrera o María-Los Vélez permiten acceder a rutas de senderismo, ciclismo o interpretación de paisajes que atraviesan bosques, ramblas y zonas rurales por las que no ha pasado el tiempo. En muchos de estos itinerarios la presencia del agua –acequias, fuentes o barrancos– sigue marcando el estilo de vida local y aporta una lectura histórica del territorio ligada a la agricultura y al aprovechamiento tradicional de este recurso.
En el litoral, el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar se mantiene como uno de los principales activos del destino. Declarado espacio protegido, conserva un paisaje volcánico singular» en el Mediterráneo occidental, con playas naturales, salinas, minas en desuso y cortijos a su alrededor. La limitación del desarrollo urbanístico ha permitido preservar un entorno de alto valor ambiental y etnográfico que se ha convertido en un referente en España para el turismo vinculado a la observación del paisaje. Todos estos espacios son abrazados por ese sol que recorre a diario los cerca de 8.800 kilómetros cuadrados que ocupa Almería.
Por otra parte, la provincia no se puede entender sin adentrarse en su gastronomía. La cocina tradicional responde a un contexto histórico marcado por la escasez y la estacionalidad, con platos como las migas, los gurullos o el trigo, habituales en los meses fríos. Estas recetas conviven hoy con una oferta muy vinculada al producto local y al peso del sector agroalimentario, en el que la provincia ocupa una posición de liderazgo nacional e internacional. Productos como la gamba roja de Garrucha o las hortalizas de cultivo intensivo forman parte de una cadena que aúna producción, restauración y consumo, todas ellas bajo la garantía de la marca «Sabores Almería».
Igual de relevante resulta su patrimonio cultural, que en los últimos años ha reforzado la propuesta turística del destino. Desde 2024, la ciudad de Almería alberga el Museo del Realismo Español Contemporáneo (MUREC), ubicado en el antiguo Hospital Provincial, el único edificio civil del siglo XVI conservado en la capital. De hecho, se trata del proyecto de recuperación patrimonial más importante que ha emprendido la Diputación de Almería en sus más de 200 años de historia.
El museo reúne una colección permanente con obras de referencia del realismo español de los siglos XIX, XX y XXI y forma parte de un proyecto de recuperación patrimonial impulsado por la Diputación Provincial en colaboración con la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino.
Entre los nombres propios de los artistas de la colección permanente del museo se pueden mencionar los de Sorolla, Zuloaga, Romero de Torres, Antonio López, Andrés García Ibáñez, Aureliano de Berruete, Benlliure, Julio Antonio, Ramón Gaya, Elena Santoja, Carmen Laffón o el célebre grupo de los realistas de Madrid donde, además de Antonio López, figuran artistas como María Moreno, Francisco López e Isabel Quintanilla, Julio López y Esperanza Parada, y Amalia Avia.
A este enclave se suma la rehabilitación prevista del Cortijo del Fraile, situado en el Parque Natural Cabo de Gata–Níjar. El edificio, ligado a la historia cultural de la provincia y al imaginario literario y cinematográfico del territorio, contará con el legado de artistas como Lorca, Carmen de Burgos o Sergio Leone. Según los responsables del proyecto, está llamado a convertirse en un «espacio de uso cultural y patrimonial de excelencia» una vez concluyan las obras.