Un partido impredecible
El partido comenzó con un Ares en estado de gracia. Con una precisión quirúrgica, despachó el primer set con un 6-0 que parecía sentenciar la tarde temprano. La velocidad de bola de Sebastián dejó sin respuestas a un Larrache que, en ese tramo inicial, no lograba encontrar su ritmo de juego.
Sin embargo, el tenis siempre da revancha. En el segundo parcial, Ernesto ajustó sus golpes, bajó el margen de error y empezó a forzar rallies más largos. La paridad se mantuvo hasta el final del set, donde Larrache capitalizó las oportunidades para llevarse el parcial por 6-4 y forzar la definición al límite.
En el Súper Tie-break, la tensión se apoderó de la cancha. Allí, Ares recuperó la memoria del primer set y volvió a tomar la iniciativa. Con saques punzantes y una mentalidad fría, logró despegarse en el marcador para cerrar el pleito con un 10-5 definitivo.