Si todavía no te suena el nombre de
Cameron Brink, quédate con esta imagen: una pívot de 1,93 metros, formada en
Stanford, que juega en Los Angeles
Sparks y que se ha convertido en el gran icono de moda de la nueva generación del baloncesto femenino. Mientras
Caitlin Clark rompe récords de anotación,
Brink rompe moldes estéticos.
Seguir leyendo...