No siempre que tenemos una sola pierna hinchada se debe a una simple retención de líquidos. Según explica el doctor José María Abadal, radiólogo vascular intervencionista, podría tratarse de una trombosis venosa profunda (TVP), una condición potencialmente grave causada por la formación de un coágulo que bloquea la circulación sanguínea en una vena profunda. «Cuando una persona nota que una pierna está más hinchada que la otra, debe prestar atención. Si además la zona está caliente, enrojecida y duele al caminar, es probable que exista una trombosis», indica el especialista en una de sus últimas publicaciones en las plataformas digitales. Estos tres signos -hinchazón unilateral, calor local y dolor tipo tirón- son las señales clínicas más habituales de alerta. El divulgador señala que, en consulta, los médicos disponen de varias pruebas para confirmar el diagnóstico. Una de las maniobras clásicas es el signo de Homans, que consiste en observar si el paciente experimenta dolor en la pantorrilla al flexionar el pie hacia arriba. Sin embargo, el método más preciso es la ecografía Doppler, una técnica de imagen que permite visualizar el flujo sanguíneo y detectar coágulos con «una fiabilidad altísima», afirma el experto. El radiólogo advierte que no se debe masajear la pierna afectada. «Un trombo puede desprenderse, desplazarse por el torrente sanguíneo y viajar al pulmón, provocando una embolia pulmonar, una complicación muy grave y potencialmente mortal», subraya. Ante la sospecha de trombosis, lo más importante es acudir inmediatamente a un servicio de urgencias , donde se valorará la situación y se establecerá el tratamiento. «El tratamiento principal es la anticoagulación», concluye.