España ha comenzado el 2026 sumida en un periodo de gran
inestabilidad meteorológica. Ya el mes de enero, la Península Ibérica tuvo que afrontar sucesivas borrascas atlánticas y sistemas de baja presión que tuvieron como consecuencia
episodios de lluvia intensa, fuertes vientos, nieve e importante oleaje, y que pusieron en alerta a buena parte del territorio.
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