Carlos Adeva está detrás de muchos de los murales que adornan las calles de Castilla y León. El artista también ha dirigido proyectos participativos de muralismo público en Tordesillas y su natal Toro, donde aún reside. Una de sus creaciones en homenaje a Federico García Lorca fue recientemente vandalizada en Zamora con pintadas homófobas. ¿Los murales artísticos son efectivos para desalentar las pintadas vandálicas? Lo normal es que los murales no se vandalicen, pero me he enterado de algunos, tanto en Castilla y León como en el resto de España, que sí han estropeado. En Valladolid no respetan nada, sin embargo en Zamora los resultados son bastante buenos, quitando tres o cuatro sucesos puntuales, y ya en Toro no me han dañado ninguno; en los pueblos no suele pasar nada. Además de para disuadir, los murales muchas veces se conciben para embellecer los sitios ya ensuciados con pintadas. ¿Cree que se puede concienciar a través de los murales? En Tordesillas he hecho durante un tiempo la ruta de los murales con institutos para concienciar sobre la importancia de no hacer pintadas. Un poco sí que lo consigues, pero luego les da igual, hay gente que nace con esa historia y no puede controlarse. Es el lenguaje de la calle, se piensan que el respeto es el suyo y no el de los demás. También se vandalizan murales cuando su contenido no gusta. ¿Qué diferencia unas pintadas de otras? Hay chavales que están empezando y se dejan mensajes los unos a los otros. Por otra parte están los grafiteros que dejan sus marcas, porque un grafiti es un marca. ¿Cómo aporta su estilo a un mural? Diría que mi estilo es realista e histórico. Muchos de los murales que hago son contadores de historias. Casi todas las entidades que llaman quieren que digas algo del lugar, ya sea porque lo que muestras pertenezca al pueblo o porque relate su historia. Eso lo unes con ideas de uno. Fíjate en mi mural de Lorca en Zamora. Te dicen queremos poner un homenaje a Lorca porque escribió este poema y ya está. Entonces yo cogí e hice una imagen que gustara de Lorca. Otros murales son meramente decorativos, se asemejan a poner un cuadro. En Madrid y las grandes capitales puedes hacerlos más artísticos, ya que beben de los festivales de pintura mural, donde puedes pintar lo que quieras con más libertad. Pero al final, siempre tienes que estar sujeto a algún tema.