El resultado de Aragón tiene una importancia crítica, porque ratifica el de Extremadura y anticipa con bastante nitidez los desafíos electorales inmediatos de Mañueco, Moreno (en parte) y Feijóo cuando toque. España empieza a parecerse a Europa al votar. Viene un cambio de ciclo político; el PSOE cronifica su hundimiento -adiós, Sánchez, adiós-, pero ese cambio va de dos, no de uno. Esto no tiene marcha atrás. De dos, además, que se parecen poco entre sí, porque son dos derechas distintas en sus proyectos y diferenciadas respecto a las motivaciones de sus votantes; bien, que cada cual haga su camino y ya llegará el tiempo de recontar las papeletas. A Abascal le lleva la ola; en su momento habrá que...
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