La Real Sociedad ha encontrado en la llegada de
Pellegrino Matarazzo un punto de inflexión que va mucho más allá de los resultados. El equipo no ha perdido desde la llegada del técnico estadounidense y, aunque hay múltiples factores que explican esta dinámica positiva, hay uno que sobresale por encima del resto:
la capacidad de adaptación. La Real ha dejado de ser un conjunto previsible, reconocible hasta el extremo por sus rivales, para convertirse en un equipo moldeable,
capaz de ajustarse a diferentes escenarios, contextos y planes de partido sin perder competitividad.
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