Los Seattle Seahawksse impusieron en la final de la NFL a los Patriots con rotundidad con un marcador de 29-13. Pero la Super Bowl va más allá dle fútbol americano y llega a todo tipo de espectadores gracias al popular espectáculo del intermedio . En esta ocasión fue el puertorriqueño Bad Bunny el encargado de amenizar la espera. El artista dio una gran fiesta en el Levi's Stadium de Santa Clara. Hub guiños a sus orígenes, a los Estados Unidos, sonaron también sus últimos grandes éxitos, tuvo invitados de excepción y, aunque no hubo ataques expresos, sí mensaje político. Bad Bunny cantó también íntegramente en español y mostró una frase en inglés para cerrar el espectáculo: «Juntos somos América». El show del 'rey del trap' fue ampliamente aplaudido en las redes sociales, pero no gustó a todo el mundo, especialmente a Donald Trump . A través de un mensaje en su red social Truth, el presidente de Estados Unidos defendió el espectáculo como «absolutamente terrible» y «uno de los peores de siempre». Donde algunos vieron una reinvidicación de todas las identidades que componen el país para Trump el 'Halftime Show' no representó «los estándares de éxito, creatividad o excelencia» de Estados Unidos. Tampoco le gustó que se cantara íntegramente en español: «Nadie entiende una palabra de este tipo, y el baile es asqueroso especialmente para los niños pequeños que lo ven desde Estados Unidos y desde el mundo». El presidente de los Estados Unidos manifestó que su país «cada día establece nuevos estándares y récords» y puso como ejemplo el mercado de valores. Pero eso Trump no lo vio reflejado en la actuación y así lo manifestó: «No hay nada de inspirador en este desastre». Incluso lo calificó como «una bofetada a nuestro país». Trump aprovechó también para atacar a los medios de comunicación: «Recibirá excelentes críticas porque no tienen ni idea de lo que está pasando en el mundo real». Para muchos no fue un espectáculo protesta sino más bien una reivindicación de los cimientos que construyeron Estados Unidos. Bad Bunny defendió la identidad en plena tensión por la política de inmigración de Trump y las intervenciones del ICE.