Marcos Benavent , exgerente de la empresa pública Imelsa y autodenominado 'yonki del dinero', ha negado el cobro de comisiones en la pieza E del caso Imelsa al tiempo que ha insistido en que manipuló las grabaciones que originaron el procedimiento: «En esa época contaba muchas mentiras». Benavent se ha pronunciado así en su declaración, como investigado, en la pieza E de Imelsa, procedimiento en el que comparte banquillo junto con Vicente Burgos, exgerente de la Fundación Jaume II el Just; y tres representantes legales y/o apoderados de diferentes empresas adjudicatarias del Ayuntamiento de Valencia. En concreto, la pieza E versa sobre presuntas irregularidades en la adjudicación de diversos contratos de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valrncia entre los años 2003 y 2007, época de la fallecida María José Alcón. Benavent se enfrenta en esta pieza a seis años y medio de prisión por los delitos de cohecho -como cooperador-, prevaricación administrativa y malversación de caudales públicos. Junto a la pena de cárcel, el ministerio público le reclama el pago de una multa de 29.000 euros y la inhabilitación para empleo o cargo público durante varios años. El exgerente de Imelsa ha querido únicamente responder a las preguntas formuladas por su abogado, Juan Carlos Navarro, o por el tribunal, y ha resaltado que él fue contratado en la Fundación Jaume II por el entonces conseller Esteban González Pons, quien «conocía de mi experiencia en el Ayuntamiento de Xàtiva, donde era concejal, y me contrató como persona de confianza, como enlace. Fue en los años 2003 a 2007», ha dicho. El investigado ha explicado que su cometido era principalmente un expediente relativo a un traslado de un claustrillo que estaba Madrid, algo «complicado» y que «tardó en ejecutarse cuatro años». «Al ser tan complicado -ha añadido- González Pons me quiso entre su gabinete y la fundación». En esta línea, Benavent, quien ha aclarado que trabajaba en dependencias del gabinete del conseller aunque a veces se trasladaba a la sede de fundación, ha manifestado que «claro» que hizo trabajos para la fundación, por los que cobró. De esta forma, ha negado lo que manifestó en instrucción porque esas declaraciones las hizo «bajo influencia emocional». «La estrategia de mi defensa anterior era salpicar a todo el mundo, salpicar al PP en todo lo posible , meter a todo el mundo que pudiera ser en todo el proceso», ha apostillado. Respecto a su trabajo en la fundación, el investigado se ha referido a «reuniones, preparación de expedientes y viajes», entre otros. Benavent, interpelado por si recibió dinero o «algo» de empresarios o adjudicatarios de contratos municipales en esa época, ha dicho que «no». Tampoco -ha añadido- recibió indicaciones de empresarios para influir en la mesa de contratación o de valoración. «No he recibido ninguna instrucción de nadie. No sé quién estaba en la mesa de contratación», ha apostillado. En esta línea, interpelado por si hizo de puente para influir en Alcón, al frente de la Concejalía en ese momento, ha afirmado que «no». «Alcón no estaba en ese momento en una buena situación psicológica y emocional. Vicente Burgos, su exmarido, me pidió que la calmara y que interviniera un poco. A veces le contaba mentiras para que la relación con Vicente fuera más calmada». «Yo contaba muchas mentiras entonces», ha apuntado. Benavent también ha querido referirse a las grabaciones que originaron la causa de Imelsa que entregó Rosa Pérez Garijo (EU) en Fiscalía en julio de 2014 tras obtenerlas en un pendrive que le dio Mariano López, exsuegro de Marcos Benavent. Al respecto, el investigado se ha contradicho en lo que declaró en instrucción: «No ratifico lo que dije porque no estaba en mis mejores condiciones ni físicas ni mentales. Muchas veces venía perjudicado, la gran mayoría de veces. Venía muchas veces fumado, fumaba marihuana en aquel entonces », ha explicado. También ha señalado que hizo grabaciones en esa época con su teléfono móvil y con cintas de magnetofón y «las hice muchas veces provocando a las partes. Bastantes grabaciones las manipulé yo personalmente. Usaba un programa y estas grabaciones de la pieza E las manipulé», ha subrayado. Las grabaciones, ha añadido, las pasaba a un disco duro externo que usaba en su portátil y que se quedó en casa de su exmujer. «No me dejaron entrar a por él cuando me separé porque fue un divorcio complicado», ha dicho. En la sesión de este lunes también ha declarado otro de los investigados, el empresario Carlos Vicent, quien ha manifestado que en 2003 era gerente de la mercantil adjudicataria del contrato de La Lonja. Ha explicado que no conocía «de nada» a Benavent antes de la obra y que lo vio alguna vez por la obra junto a Alcón. «Creo que se presentó como un asesor cultural, entendí que era del Ayuntamiento pero no sé», ha dicho.