Decisión histórica de una ciudad europea: es la primera en prohibir publicidad de la carne
Ámsterdam va a sentar un precedente histórico. El ayuntamiento de la capital de Países Bajos ha aprobado la prohibición de la publicidad de productos cárnicos en el espacio público, siendo la primera capital del mundo en hacerlo.
De esta forma, cualquier anuncio relacionado con la carne desaparecerá de las calles de Ámsterdam. Ni vallas publicitarias, ni pantallas, ni marquesinas podrán contener cualquier tipo de publicidad de este estilo en un intento por limitar la publicidad de productos con alto impacto climático.
La norma fue aprobada el pasado 22 de enero, pero entrará en vigor próximamente a través de una modificación de la ordenanza local.
¿Cuándo entrará en vigor?
A pesar de haber sido aprobada esta medida en el mes de enero de 2026, no será hasta el 1 de mayo cuando la publicidad de carnes quedará totalmente prohibida. De esta forma, la capital neerlandesa da un paso más en su estrategia climática, al igual que ya lo han hecho otros municipios del país, que ya cuentan con restricciones similares.
No obstante, los comercios podrán mantener la publicidad de diferentes formas. Y es que la modificación de la ordenanza no prohibirá la publicidad en los propios establecimientos que vendan productos cárnicos, es decir, en escaparates o vitrinas, o en la proximidad inmediata del edificio.
Asimismo, la medida no afectará a la publicidad en prensa escrita, radio, televisión o medios digitales, por lo que aquellos interesados en promocionar sus productos podrán hacerlo a partir de diferentes métodos.
¿Cuál es el objetivo de la medida?
La propuesta fue presentada por GroenLinks (Izquierda verde) y el Partido por los animales (PvdD) con un objetivo claro: que el ayuntamiento evite la promoción a través de su publicidad urbana de actividades que contradigan sus propias políticas climáticas y de transición alimentaria.
Y es que la decisión tiene un contexto detrás, ya que Ámsterdam lleva años invirtiendo en el fomento de dietas ricas en vegetales. El objetivo no es otro que el de avanzar hacia dietas más saludables y con menores emisiones. En este sentido, la ciudad se ha propuesto que, para 2050, la dieta de sus habitantes sea al menos un 50 % vegetal.
Tal y como indica la ONU, los alimentos de origen animal suelen ir asociados a mayores tasas de emisión de gases de efecto invernadero, mientras que los alimentos de origen vegetal suelen usar menos energía, terrenos y agua. Por ello, la intención de la capital neerlandesa es reducir el consumo de estos productos, en busca de una alimentación más sana y sostenible.
Otras prohibiciones en Ámsterdam
Además de la carne, Ámsterdam ha aplicado otras políticas algo controversiales. En este caso, la publicidad de combustibles fósiles también ha quedado vetada, una categoría que incluye anuncios de vuelos turísticos, cruceros y coches de gasolina.
Según los defensores de la medida, estas políticas no limitan la libertad de elección del consumidor, sino que tratan de evitar el fomento de su consumo. De esta forma, nadie deja de poder comprar carne, sino que se cuestiona la presencia de este producto en las campañas de marketing.
Además, Ámsterdam no es la primera ciudad (sí capital) que adopta la prohibición de publicitar la carne y otros productos de alto impacto ambiental. La ciudad de Haarlem, a poco más de 30 kilómetros, aprobó esta misma medida en 2021 y la aplicó en 2024.
A ella le siguieron otras ciudades como Utrecht o Bloemendaal, mientras que otras muchas del país ya trabajan en propuestas parecidas.
El sector cárnico español protesta contra la medida
A partir de esta decisión, el sector cárnico español ha lamentado la medida. Según explican, el sector cree que se les señala "injustamente" y se traslada una imagen "reduccionista" del sistema alimentario.
El director general de la Asociación de Industrias de la Carne de España (Anice), Giuseppe Aloisio, ha asegurado que observan con "preocupación" esta decisión de Ámsterdam, que "plantea un debate de fondo sobre la libertad económica, la seguridad jurídica y el enfoque de las políticas públicas en materia de alimentación".
"La decisión traslada una visión simplista y reduccionista de hábitos de consumo que son complejos y que deben abordarse desde la educación, la evidencia científica y la información veraz, no desde la prohibición", apuntaba el director.
Unas declaraciones que muestran la disconformidad con la decisión tomada en Ámsterdam y que, según apuntan, "restringe la libertad de elección de los consumidores".