El dato del INE que marca un antes y un después en la vivienda
El acceso a la vivienda en España continúa transformándose. Según los datos más recientes publicados por el Instituto Nacional de Estadística, casi la mitad de los hogares españoles residía en 2025 en una vivienda en propiedad completamente pagada. Este porcentaje sitúa a la propiedad sin hipoteca como el régimen mayoritario, aunque con matices relevantes por territorio.
El informe del INE, correspondiente a 2025, ofrece una radiografía detallada del régimen de tenencia de la vivienda en los hogares españoles. La información confirma que el peso de la propiedad sigue siendo dominante, pero también que su evolución no es homogénea ni estable en el conjunto del país.
La propiedad sigue liderando, pero con el porcentaje más bajo desde 2004
En 2025, el 48,9% de los hogares tenía su vivienda en propiedad sin hipoteca. A este grupo se suma un 24,4% que aún afrontaba el pago de un préstamo hipotecario. En conjunto, el 73,3% de los hogares residía en una vivienda de su propiedad.
Este dato, aunque elevado en comparación con otros países europeos, representa el nivel más bajo de toda la serie histórica del INE, que se remonta a 2004. La tendencia refleja un cambio progresivo en el modelo residencial, especialmente entre los hogares más jóvenes y en las grandes áreas urbanas.
Comunidades con mayor peso de la vivienda en propiedad
El liderazgo en vivienda en propiedad corresponde a comunidades con menor presión demográfica y precios más contenidos. Castilla y León encabeza la lista, con un 81,2% de hogares propietarios, seguida de Cantabria (80,9%), La Rioja (80,7%) y Navarra (80,6%).
En estas regiones, el porcentaje de hogares que ya no paga hipoteca es especialmente elevado. Castilla y León destaca con un 58,4% de viviendas en propiedad sin cargas financieras, seguida de Extremadura, Asturias, Galicia y La Rioja.
Las regiones donde la propiedad pierde peso
En el extremo opuesto se sitúan territorios con fuerte dinamismo económico y elevada demanda residencial. Canarias registra el menor porcentaje de vivienda en propiedad, con un 66,8%, seguida de Baleares y Cataluña (67,1%) y Madrid (69,1%).
Estas comunidades presentan también los niveles más bajos de propiedad sin hipoteca. Cataluña, Baleares y Madrid concentran el menor porcentaje de hogares con la vivienda totalmente pagada, un indicador directamente relacionado con el precio del suelo y la vivienda.
El papel de la hipoteca en el acceso a la vivienda
La vivienda en propiedad con hipoteca sigue teniendo un peso relevante en varias comunidades. Andalucía lidera este grupo, con un 26,7% de hogares pagando préstamo hipotecario, seguida del País Vasco, Cantabria, Cataluña y Navarra.
En cambio, Galicia, Canarias y Extremadura presentan los porcentajes más bajos de hogares con hipoteca, todos ellos por debajo del 20%. Este patrón refuerza la idea de un mercado inmobiliario muy desigual según el territorio.
El alquiler se consolida en las grandes regiones urbanas
El 20,2% de los hogares españoles vivía de alquiler en 2025. Aunque supone un ligero descenso respecto a 2024, el alquiler mantiene una presencia estructural en determinadas comunidades.
Cataluña lidera claramente este régimen de tenencia, con un 28% de hogares en alquiler, seguida de Madrid (26,9%), Baleares (24,7%) y Canarias (23,6%). Estas cifras duplican, en algunos casos, los registros de las regiones con menor peso del alquiler.
Alquiler a precio de mercado y alquiler reducido
Dentro del mercado del alquiler, la mayoría de los hogares se enfrenta a precios de mercado. Cataluña, Madrid y Baleares concentran los mayores porcentajes de alquileres sin reducción, superando el 21% en todos los casos.
El alquiler por debajo del precio de mercado tiene mayor presencia en Canarias, País Vasco, Cataluña y Navarra. Este tipo de vivienda suele estar vinculado a políticas públicas, acuerdos familiares o condiciones contractuales específicas.
Un mapa residencial cada vez más desigual
Los datos del INE confirman que la vivienda en España evoluciona hacia un modelo más fragmentado. La propiedad sigue siendo mayoritaria, pero pierde peso de forma sostenida, mientras el alquiler se afianza en las zonas con mayor presión económica y laboral.
Este cambio estructural plantea retos relevantes para las políticas públicas de vivienda, especialmente en aquellas comunidades donde el acceso a la propiedad se aleja cada vez más del alcance de una parte creciente de los hogares.