Lindsey Vonn pasa este lunes su segundo día en el Hospital de Treviso después de la grave caída que sufrió en el descenso de los Juegos Olímpicos de Milán. La esquiadora estadounidense ha sido sometida a dos operaciones para estabilizar la fractura del fémur de su pierna izquierda, y en principio continúa en cuidados intensivos. Las dos cirugías fueron realizadas por un equipo de médicos ortopédicos y plásticos del Hospital Ca'Foncello, y estuvieron supervisadas por el médico personal de Vonn. Vonn salió a competir con el ligamento cruzado de la rodilla izquierda roto, después de una caída sufrida en la última Copa del Mundo antes de los Juegos, en la estación suiza de Crans Montana. Pese a la lesión, la esquiadora estadounidense quiso seguir adelante con su participación olímpica. Vonn realizó sin aparentes problemas las dos sesiones de entrenamiento del descenso, en las que terminó con el undécimo y tercer tiempo, respectivamente. Sin embargo, su competición apenas duró 12 segundos. Un toque de su hombro con la cuarta bandera en la pista de Tofane la desestabilizó y provocó el accidente. Con la caída, la estación de Cortina enmudeció, permitiendo escuchar de forma nítida los gemidos de dolor de la estadounidense. Vonn, retirada en 2019 por sus continuos problemas físicos, decidió regresar al esquí profesional en 2025 para un último intento olímpico en Milán. La campeona olímpica en descenso de Vancouver 2010 quería un segundo oro en esa disciplina. Con 41 años, estaba completando un curso a la altura de su leyenda, con dos victorias y siete podios en total en sus nueve apariciones en la Copa del Mundo. Era, sin duda, una de las grandes favoritas a la victoria antes de que la caída en Crans Montana empezase a escribir otra historia muy diferente y bastante más siniestra. No está claro que la rotura del ligamento de la rodilla haya sido la caus de lo ocurrido en Tofane, pero elaccidente de Vonn ha abierto el debate de si se debería permitir competir a los esquiadores en este tipo de circunstancias. En el mundo del esquí no parece haber lugar para esa polémica: «Es trágico, pero así es el esquí de competición. La gente que dice que no debería haber corrido hoy no conoce a Lindsey», señaló Johan Eliasch, el presidente de la Federación Internacional de Esquí. «Nadie puede decirte lo que debes hacer, es una decisión que solo una persona debe tomar, el deportista», corroboró Federica Brignone, esquiadora italiana que regresó a la competición hace apenas una semana después de sufrir una grave lesión en la pierna izquierda (doble fractura tibia-peroné), y que terminó en décima posición en el descenso del pasado domingo.