Más del 55% de las víctimas de ciberacoso no se lo cuentan a nadie
Con motivo del Día del Internet más Seguro, la Fundación ColaCao y la Universidad Complutense de Madrid han querido poner de manifiesto la relevancia de algunos de los datos más relevantes obtenidos en el I Estudio sobre el acoso escolar y el ciberacoso en España en la infancia y la adolescencia llevado a cabo por ambas entidades. Esta investigación contó con la participación de 325 centros extendidos por todo el país, sumando una participación total de unos 21.000 estudiantes, y constituye uno de los estudios más completos realizados hasta la fecha en este ámbito.
El Estudio constata que el uso de redes sociales y de internet sin supervisión adulta comienza a extenderse de forma significativa a partir de los 10-11 años, y se generaliza desde los 12. En 5º de primaria, el 47,7% de los estudiantes usa internet sin supervisión, cifra que aumenta drásticamente en 4º de secundaria (13-14 años), donde el 95,7% navega sin supervisión.
El uso de redes sociales es ya del 50,8% en 5º de primaria y se hace muy mayoritario en 6º de dicha etapa (70,1%), generalizándose en la secundaria obligatoria: siendo del 93,8% en 2º curso de ESO cuando la mayoría tiene menos de 14 años (la edad mínima para que los menores pudieran dar tener cuenta en redes sociales sin consentimiento paterno en el momento de recoger estos datos).
Más problemas de salud mental
Según el Estudio, el 10,7% de los alumnos reconoce haber sido víctima de una situación de maltrato entre iguales a través de dispositivos digitales, que podría derivar en ciberacoso. En este sentido, las chicas presentan una mayor prevalencia (12,7%) que los chicos (8,7%). Otra circunstancia que dispara las probabilidades de sufrir ciberacoso es el hecho de haber sufrido acoso escolar: el 46,4% de las víctimas de bullying reconocen haber sufrido también alguna situación de maltrato digital. Las situaciones de acoso más comunes, según los propios acosadores, son llamar por motes, difundir rumores o criticar el aspecto físico de las víctimas.
El acoso y el ciberacoso están estrechamente ligados a los problemas de salud mental. Los resultados del estudio muestran que los problemas de salud mental pueden incrementar el riesgo de ser elegido víctima y al mismo tiempo ser una consecuencia del acoso sufrido. Además, existe un fuerte vínculo entre la exposición a la violencia -presencial o virtual- y el riesgo de tener conductas autolesivas. Tanto víctimas como acosadores incurren con mayor frecuencia en este tipo de conductas (cortarse, quemarse o golpearse a propósito) que aquellos no involucrados. En este contexto, el ciberacoso está especialmente relacionado con el riesgo de suicidio -en mayor medida que el bullying presencial- tanto en víctimas como en acosadores: el 21,1% de las víctimas y el 24,9% de los acosadores reconocen haber intentado quitarse la vida alguna vez.
El silencio es uno de los grandes aliados del acoso presencial, ya que 1 de cada 3 víctimas de acoso escolar (el 38%) guardan silencio ante su situación, factor que impide en gran medida que se pueda abordar y poner medios para solucionarla. En el ciberacoso, esta situación es todavía más grave, ya que son más de la mitad de las víctimas (55%) las que callan. El silencio, por tanto, se configura como uno de los mayores impedimentos para tratar el bullying al no poder detectarse a tiempo.
Los dos factores principales que motivan este silencio de las víctimas son el miedo y no querer preocupar a sus familiares. Sin embargo, aquellas víctimas de ciberacoso que deciden explicarlo a alguien de su confianza lo hacen mayoritariamente a sus amigos (78,1%), a su madre (68,7%) y a su padre (58%).
La importancia de prevenir
“El acoso, especialmente en el entorno digital, tiende a desarrollarse de forma silenciosa, lo que dificulta su detección y agrava su impacto en las víctimas. Muchos menores afrontan estas situaciones en soledad, condicionados por el miedo o por no saber cómo o a quién pedir ayuda. Por eso, además de intervenir cuando el acoso ya se ha producido, es imprescindible reforzar la prevención: generar entornos de confianza, educar en el uso responsable de la tecnología y dotar a niños y adolescentes de herramientas que les permitan identificar y rechazar estas conductas para detenerlas a la primera señal", explica la Dra. María José Díaz-Aguado, directora de la investigación y de la Unidad de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense de Madrid.
Cada vez son más los centros que toman conciencia de la importancia de la sensibilización en esta materia para prevenir el acoso. En el marco del Día del Internet más Seguro, el Estudio pone en evidencia que ayudarles a tomar conciencia desde el aula de los riesgos de internet tiene efecto: del total de los alumnos, el 85,2% recuerda haber tratado este asunto, cifra que se eleva hasta el 89,2% entre aquellos no involucrados en el ciberacoso, y que baja hasta el 78,6% en el caso de las víctimas y 73,7% en el de los acosadores.
Entre el alumnado que no recuerda haber trabajado contra el acoso escolar en la escuela, el 7,9% se reconoce como víctima de acoso presencial, y el 2,8% como acosador; cifras que descienden al 5,6% y al 1,7% respectivamente entre quienes recuerdan haberlo trabajado.