La casa de José Andrés en Maryland guarda un detalle arquitectónico que ganó un premio internacional
Un refugio del chef José Andrés lejos del bullicio
En medio de una intensa agenda entre sus restaurantes y su labor humanitaria, José Andrés encuentra serenidad en su hogar familiar ubicado en Bethesda, Maryland. La vivienda, adquirida en 2004 por unos 2,6 millones de euros, se sometió a una reforma integral encargada al arquitecto David Jameson, quien diseñó el proyecto bajo el nombre BTR House.
La transformación fue tan sobresaliente que en 2007 recibió el Residential Design Award. La casa, de 552 m² distribuidos en dos plantas, representa una fusión perfecta entre diseño contemporáneo, funcionalidad y conexión con la naturaleza.
Una arquitectura pensada para vivirse
La vivienda destaca por su integración con el entorno natural. Ubicada entre árboles frondosos, cada rincón de la casa se inunda de luz gracias a grandes ventanales que permiten vistas panorámicas al exterior. El elemento más distintivo es una pared exterior revestida de cobre, que no solo define su estética moderna, sino que también se ha convertido en su seña de identidad.
Esta característica no solo cumple una función estética: su tonalidad cambia con el paso del tiempo, otorgando a la fachada una apariencia viva que refleja el paso de las estaciones.
Distribución: espacios abiertos y multifuncionales
El interior está distribuido para fomentar la convivencia. En la planta baja se ubican la cocina y el salón, ambos conectados visualmente con otras zonas como la biblioteca. En total, la casa cuenta con cinco dormitorios, siete baños, una sala de juegos y varias zonas de estar, repartidas entre los dos niveles.
El salón es una de las estancias que mejor refleja el espíritu del diseño de Jameson. Con paredes blancas, suelos de madera y mobiliario de líneas limpias, el espacio transmite calma y sofisticación. La chimenea integrada y las obras de arte contemporáneo aportan carácter sin restar funcionalidad.
La cocina, el corazón del hogar
Para un chef de renombre mundial, la cocina no podía ser un espacio secundario. La de José Andrés es amplia, luminosa y perfectamente equipada para soportar desde cenas familiares hasta ensayos de nuevas recetas. Las encimeras de granito negro, una isla central generosa y electrodomésticos de alta gama convierten esta estancia en un espacio de trabajo y disfrute a partes iguales.
Los ventanales, que dan al bosque, hacen de la cocina un lugar donde cocinar se convierte en un acto casi contemplativo. Aquí, se respira creatividad y pasión culinaria, valores que definen a su propietario.
Biblioteca, zonas de lectura y más
Junto al salón se encuentra una amplia biblioteca, repleta de libros que evidencian el gusto de José Andrés por la lectura. Este espacio no solo funciona como rincón de reflexión, sino que también añade profundidad intelectual al diseño general de la vivienda.
Además, el inmueble incluye una sala de juegos y áreas de descanso estratégicamente ubicadas para aprovechar al máximo la luz natural. La distribución prioriza la interacción entre los espacios y permite una circulación fluida que refuerza la sensación de amplitud.
Más que una casa: un estilo de vida
La casa de José Andrés no solo es un lugar para vivir, es una extensión de su filosofía: creatividad, respeto por el entorno y pasión por el detalle. Cada elección de diseño responde a una necesidad concreta, desde la funcionalidad hasta el bienestar emocional.
El resultado es una vivienda que, lejos de parecer un museo, invita a ser habitada. Pensada para reunir a la familia, cocinar, descansar y compartir, esta residencia es un reflejo fiel de uno de los chefs más influyentes del mundo, y de su forma única de entender el hogar.