Abascal subirá el precio de sus apoyos: el bloqueo no le importa
El resultado de Aragón viene a confirmar que pese al invierno más invierno que se recuerda en mucho tiempo en España, Vox sigue con su primavera demoscópica, que no es flor de un día. Subió en Extremadura, volvió a subir este domingo. Hasta casi duplicar sus resultados en ambos puntos.
No esperó ni siquiera un día su líder, Santiago Abascal, para desplazarse hasta Castilla y León, siguiente parada electoral, para comenzar desde ya con la precampaña. Su objetivo allí no es solo consolidar la tercera fuerza, sino disputarle la segunda plaza al PSOE. Una hipótesis que, visto lo visto, no es tan descabellada.
Resulta paradójico, si hay un territorio donde Vox, a nivel interno, ha sido un polvorín hasta hace nada es Castilla y León. Quien fue su factótum allí, Juan García-Gallardo, anda a la gresca con la dirección nacional. Y la ejecutiva de Ávila dimitió en bloque hace días. Da igual.
Nada parece pasarle factura a Vox. Tampoco, el bloqueo a María Guardiola. Es más, si el eje principal de campaña de Vox es que PSOE y PP vienen a ser lo mismo, nada más contradictorio que un pacto con el PP. A no ser que Vox logre imponer sus condiciones. Es decir, «que Guardiola pase por el aro», como Abascal anticipó.
Hoy, el presidente de la Asamblea de Extremadura propondrá a Guardiola como candidata a la investidura. Aunque no hay una fecha para que se celebre el Pleno, porque las negociaciones van bastante peor de lo esperado. «Llevo una semana esperando a que Vox me dé una cita», confesó ayer la presidenta extremeña en funciones. Permanece en la sala de espera y su número no aparece en pantalla. Tampoco es ningún secreto. No le tocará hasta después de Castilla y Léón.
Ayer por la tarde, Abascal presentó a sus candidatos en Ávila, la tierra de la discordia en sus filas. En declaraciones a los medios de comunicación, volvió a la carga contra el PP. «La única pinza ideológica que hay no es una pinza, es una tenaza entre el Partido Popular y el Partido Socialista».
Y volvió con los salmos que entona en cada campaña: «Han pactado en Bruselas todas las políticas migratorias, todas las políticas de género y todas las políticas verdes que arruinan el campo, la ganadería, la agricultura y la industria». También mencionó otros territorios de la geografía española, como Ceuta: «Han llegado a pactar la imposición del menú islámico, del menú halal, a los niños españoles en los colegios».
Sobre la situación en Aragón y la mano tendida de Feijóo: «Si el PP quiere cambiar las políticas, si quiere un cambio de rumbo real, puede contar con Vox. Si el PP quiere mantener las políticas que ha acordado con el PSOE en Bruselas y que nos hicieron abandonar los gobiernos regionales, pues tiene al PSOE».
bascal no desaprovechó la ocasión para criticar una vez más el motivo por el cual Azcón pulsó el botón nuclear de las urnas: «Se debe a la obcecación del PP, porque este no es un empeño nuevo. Ya se produjo durante el año 2023 en las elecciones generales. El mensaje permanente de Feijóo fue que quería gobernar sin Vox. Estuvo mucho más preocupado por decir que iba a gobernar sin Vox que por ofrecerle pactos a Pedro Sánchez, porque se los ofreció públicamente en los debates televisados ante todos los españoles».
Horas antes, el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, hizo también un repaso de los resultados en Aragón y, lo más importante, respondió a la pregunta del millón: ¿van a querer entrar en el Gobierno, sí o no? «No hemos creado Vox para no gobernar, queremos cambiar las cosas».
De momento, todo parece indicar que tanto Extremadura como Aragón volverán a tener una coalición con Vox. Pero los tiempos los marca el calendario electoral. De momento, el pretexto para no desbloquear la legislatura de Guardiola es que ofrece consejerías sin «presupuesto» ni «estructura». Y tampoco asume algunas medidas.
Lo cierto es que el único incentivo que tiene Vox para girar el pulgar hacia arriba antes de las siguientes autonómicas es que Guardiola acabe firmando un pacto que pueda rentabilizar Abascal. Y nadie más.