Irán detiene a seis políticos por criticar la represión
Las autoridades iraníes detuvieron el lunes a al menos a seis políticos reformistas críticos con el comportamiento del régimen durante las recientes protestas antigubernamentales -que comenzaron con una huelga de comerciantes de Teherán y acabaron representando una impugnación nacional del régimen-, sofocadas tras una dura represión policial que ha dejado decenas de miles de muertos y detenidos. La represión interna se enmarca en un clima de tensión extrema entre el régimen de los mulás y la Administración Trump -que ha amenazado en varias ocasiones en las últimas semanas con una intervención militar-, aunque las dos partes celebraron un primer encuentro bilateral la semana pasada en Omán con vistas a alcanzar un acuerdo en materia nuclear.
Se les acusa formalmente de "intentar subvertir el orden político y social del país" y de "trabajar por el beneficio" de Israel y Estados Unidos, según un despacho de la agencia Fars. Los detenidos son Azar Mansouri, jefa de la coalición de partidos Frente de las Reformas; su portavoz Javad Emam, Ebrahim Asgarzadeh (exviceministro de Exteriores), Mohsen Aminzadeh (exparlamentario), Ali Shakouri Rad, exparlamentario y miembro del Consejo Central del Partido Unión de las Naciones, y Hossein Karrubí, hijo del líder del Movimiento Verde de 2009 Mehdi Karrubí, informaron la agencia Fars y el diario reformista Shargh. Por su parte, el Poder Judicial del régimen de los ayatolás informaba ayer en un comunicado de la detención de cuatro individuos sin identificarlos por un "intento de desestabilizar la situación política y social del país en medio de las amenazas militares de Estados Unidos y el régimen sionista (Israel)".
Mansouri, jefa del Frente de las Reformas, bloque que busca una apertura política del país, fue detenida en la madrugada del lunes en su casa en Qarchak, por agentes judiciales de la inteligencia de la Guardia Revolucionaria, según la agencia ISNA. Su abogado aseguraba no haber tenido contacto con la política reformista desde entonces. El 27 de enero, Mansouri condenó la represión brutal de las protestas. La líder reformista manifestó entonces su "desprecio y rabia" contra aquellos que "arrasaron cruelmente con los jóvenes".
Además, las autoridades iraníes condenaron el pasado domingo a una de las figuras más destacadas de la oposición, la premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, a seis años de cárcel por varios cargos de conspiración y propaganda contra el sistema, en la décima sentencia contra la activista encarcelada desde 2021. El abogado de Mohammadi aseguró haber recibido una llamada telefónica de la activista el mismo domingo por la mañana en su primera comunicación en 59 días en la que le informó de su llegada a la primera sala del Tribunal Revolucionario de Mashad (noreste) procedente de un hospital al que había sido trasladada recientemente y de la sentencia en su contra.
Mensajes contradictorios a EE UU
Mientras en el frente doméstico el régimen iraní se emplea con dureza contra la disidencia, continúa enviando mensajes contradictorios a la Administración Trump. Este lunes, el vicepresidente y director de la Organización para la Energía Atómica Iraní (OEAI), Mohamed Eslami, abrió la puerta a una reducción de los niveles de enriquecimiento de uranio si Estados Unidos retira las sanciones: "La discusión en torno al enriquecimiento de uranio al 60% dependen de que la otra parte (Estados Unidos) retire todas las sanciones". Con todo, el representante gubernamental iraní advertía a Washington de que la posibilidad de sacar del país el uranio enriquecido es un asunto que "nunca ha estado en la agenda" ni "ha sido discutido en las negociaciones".
Por su parte, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, se encargaba nuevamente de tender la mano a las autoridades estadounidenses al asegurar que las negociaciones indirectas con Estados Unidos son "una oportunidad de lograr una solución justa". "Irán destaca la importancia de garantizar sus derechos en el marco del Tratado de No Proliferación (TNP), incluido el derecho al enriquecimiento y la retirada de las sanciones opresivas", afirmaba el presidente iraní, quien insistía en que su país “espera lograr el resultado deseado si la otra parte se ciñe a los compromisos y evita las exageraciones”.
Al respecto de la posición nuevamente manifestada el lunes por el gobierno iraní sobre la cuestión nuclear, el analista político hispano-iraní Daniel Bashandeh recuerda a LA RAZÓN que "la principal línea roja de la República Islámica es el enriquecimiento de uranio, un derecho al que Irán no está dispuesto a renunciar". "En el plano interno, esta postura constituye una estrategia destinada a preservar la cohesión del régimen durante las negociaciones con EEUU y, de ese modo, controlar el relato político, desplazando la atención hacia el proceso negociador y alejándola de la represión interna. Al mismo tiempo, Teherán busca ganar tiempo para consolidar una dinámica de negociación que incremente los costes políticos y estratégicos de una eventual intervención militar estadounidense", concluye Bashandeh.