El PP no sabe cómo frenar a Vox: girar a la derecha no tapona la sangría de votos hacia Abascal
- Génova busca la tecla: combatir sin perder por la derecha
- Dos estrategias en disputa: competir o marcar distancias
- Dejar entrar a Vox para desgastarlo
- Aragón y Extremadura: el giro que cuestiona la estrategia
Génova busca la tecla: combatir sin perder por la derecha
Las elecciones de este domingo pueden ser un punto de inflexión en la hoja de ruta del Partido Popular en su relación con Vox. No es la primera vez que Génova aborda cómo frenar el auge del partido dirigido por Santiago Abascal, pero sí la primera vez que las urnas le demuestran dos veces seguidas que no va por el buen camino. Por ahora, se descartan giros bruscos, según explican fuentes populares a Confidencial Digital, pero se abre un proceso para tratar de revertir esta situación en pleno periodo electoral.
Algunas voces de peso en el partido insisten en que deben remediar “cuanto antes” una situación que no se esperaban cuando se convocaron las elecciones autonómicas en Aragón y Extremadura. Pero Genova no tiene nada claro qué hacer. Ha sido una duda constante estos años y la dirección popular admite no haber dado con la tecla. El dilema es claro: cómo combatir a Vox sin perder votantes por la derecha.
En el PP temen confrontar directamente con Santiago Abascal y provocar una fuga mayor de votos hacia Vox de la que ya se ha producido. Pero también son conscientes de que extremar algunos postulados —como en inmigración— puede alejarles de votantes socialistas descontentos y del electorado más ubicado en el centro político. Un segmento que siempre ha proporcionado la mayoría absoluta al PP, tanto con Mariano Rajoy como con José María Aznar.
Dos estrategias en disputa: competir o marcar distancias
Hay quienes consideran incompatible conjugar ambas estrategias. “O se compite con Vox por la derecha, o se marcan distancias en formas y propuestas”, sentencian fuentes del partido. Y se decantan por renunciar a competir con el partido liderado por Abascal asumiendo sus postulados, y pasar a una estrategia más al estilo de Juanma Moreno en Andalucía.
En Génova siempre han admirado más a Moreno que el modelo de Isabel Díaz Ayuso. Primero, porque el presidente andaluz consiguió mayoría absoluta en un territorio tradicionalmente socialista, a diferencia de la Comunidad de Madrid, que siempre ha sido un feudo popular.
Y segundo, por cómo se ha recompuesto en los sondeos el líder andaluz tras la crisis de los cribados por la gestión de la crisis de Adamuz, donde renunció a cualquier choque con el Gobierno central y apostó por escenificar una y otra vez máxima coordinación. Un alto el fuego que dura hasta el día de hoy.
Dejar entrar a Vox para desgastarlo
Altos cargos del partido consideran que esta es la manera de someter a Vox. “España se parece más a Andalucía que a la Comunidad de Madrid”, recuerdan. También empiezan a ver con buenos ojos que Vox entre cuanto antes en los gobiernos, una tesis que ya defendió Moreno. “Empezarán a desgastarse cuando lleguen a los gobiernos y se vea que no pueden cumplir las propuestas que lanzan”, aseguró tras las elecciones en Extremadura en las que Vox ya se disparó.
Pero la dirección de Alberto Núñez Feijóo no tiene claro cuál es la fórmula mágica, y se aproximan días de debate interno para tratar de fijar una hoja de ruta a nivel nacional, aunque en Génova aseguran que los planes a nivel autonómico dependerán de las particularidades de cada región.
Aragón y Extremadura: el giro que cuestiona la estrategia
Si el resultado del 21-D preocupó, el de este domingo en Aragón ha hecho saltar por los aires la estrategia de los dirigentes populares de reafirmar sus liderazgos. El resultado es opuesto: mucho más poder de Vox y un PP que incluso decrece. Por eso hay quienes ya apuestan por un cambio de rumbo con la mirada puesta en las elecciones generales de 2027.
En las filas populares consideran que las elecciones de Aragón sirven de precedente para advertir de lo que puede pasar a nivel nacional si el subidón de Vox no encuentra oposición alguna. En los próximos días, Génova va a trabajar para analizar qué viene sucediendo y cómo afrontar una situación que resulta crítica para el futuro del partido.
El avance de los partidos más a la derecha en Europa es mucho mayor que en España; en Francia, Italia o Alemania se sitúan, al menos, en segunda posición, mientras aquí se mantienen en la tercera, pero cada vez se acercan más a los resultados que están obteniendo en el resto de países comunitarios.