Juanma Lorente, abogado: "Puedes faltar al trabajo si tu mascota está enferma y tienes que llevarla a urgencias"
El Estatuto de los Trabajadores se erige como el gran texto normativo que protege a los empleados en el entorno laboral, garantizando sus libertades y limitando sus obligaciones. Este marco legal establece derechos fundamentales como la igualdad, la no discriminación, la protección frente al despido injustificado y la regulación de la jornada laboral, sirviendo como referencia para trabajadores y empleadores. Sin embargo, a medida que la sociedad evoluciona surgen situaciones que no están contempladas de manera explícita en el Estatuto, dejando espacio para debates y resoluciones judiciales que determinen la validez de nuevos derechos en contextos novedosos.
Existen ámbitos de la actividad laboral que todavía no cuentan con regulación específica y dependen de la interpretación judicial para su aplicación. Un ejemplo claro es el teletrabajo, donde aspectos como los descansos, la desconexión digital o la contabilización del tiempo efectivo fuera del centro habitual de trabajo no están completamente regulados. Esto genera un escenario en el que los empleados y empleadores deben negociar derechos y obligaciones, mientras los tribunales son llamados a dirimir conflictos sobre el equilibrio entre productividad y bienestar del trabajador.
Al mismo tiempo surgen cuestiones de índole personal que plantean dilemas legales y éticos. La presencia de mascotas en el ámbito familiar es cada vez más frecuente y su cuidado requiere tiempo y atención, lo que puede entrar en conflicto con la obligación del empleado de cumplir con sus responsabilidades laborales. La falta de normativa específica sobre cómo conciliar estas situaciones crea un vacío legal que deja a los trabajadores en una posición de vulnerabilidad y obliga a la Justicia a interpretar si el derecho al cuidado de un animal puede considerarse compatible con el cumplimiento de las obligaciones laborales.
El derecho laboral oculto para llevar a tus mascotas al médico
Juan Manuel Lorente, abogado laboralista que se ha dado a conocer por sus publicaciones divulgativas en redes sociales, expone uno de los casos más recientes en los que la Justicia reveló el derecho del trabajador a socorrer a su mascota para llevarla al médico."Puede faltar al trabajo si tu mascota está malita y tienes que llevarla corriendo a urgencias. Esto es lo que defiende un juzgado de Barcelona en una sentencia pionera", comienza explicando el profesional del derecho laboral en una de sus últimas publicaciones. En este sentido, el abogado afirma que "esto no había pasado nunca jamás en España, es la primera sentencia que defiende esto".
Para un mejor entendimiento, el experto detalla con claridad todos los sucesos acontecidos en este caso. "Concretamente, este juzgado ha declarado como improcedente el despido de una persona por faltar a su trabajo, cuando estas faltas estaban motivadas debido a que tenía que llevara a su perro, a su mascota, al médico de manera urgente", confirma. Por ende, el motivo de despido de esta ausencia no constituye un factor suficiente para que se procede de manera disciplinaria y, por tanto, este acto cuenta con cierta validez, al menos por el momento. Aunque, en realidad, cabe destacar que la causa del incidente sanitario era vital.
"La mascota de esta persona estaba agonizando y entiende el juzgado que hay razones humanitarias, éticas y morales que le dan sentido a priorizar ir a urgencias con la mascota y que, por lo tanto, la empresa no le puede despedir por esto", agrega. En este sentido, la resolución que emitió el juzgado, al declarar el cese laboral como improcedente, incluía el abono de una compensación económica equivalente a la estancia del empleado en plantilla. "De hecho, la empresa le va a tener que pagar una indemnización de 33 días por año trabajado", aclara.
¿Es legítimo este derecho en términos institucionales?
"¿Esto significa que sí o sí ya puedas ir tranquilamente al médico con tu mascota sin ningún tipo de problema? Pues no, esto es solo una sentencia de un juzgado de lo social", declara. Lorente, de esta manera, confirma que, pese a que este caso constituye un gran paso hacia delante respecto a los trabajadores que tengan mascotas, todavía no se encuentra recogido en ningún escrito que tenga una validez universal y pueda ser aplicado habitualmente. "Para que siente doctrina, primero tendrá que llegar al Supremo y todavía esto no está claro, pero sí puede ser el comienzo de algo que puede tener sentido", concluye.