El Charles de Gaulle cruza Gibraltar y activa una nueva fase clave de la Operación Orión en el Atlántico
El paso del portaaviones nuclear Charles de Gaulle al Atlántico tras cruzar el estrecho de Gibraltar confirma la entrada en una fase decisiva de la Operación Orión 26, el ambicioso ejercicio multinacional liderado por las Fuerzas Armadas francesas. La maniobra consolida la transición desde una etapa de preparación en el Mediterráneo hacia un escenario operativo de mayor complejidad y proyección estratégica.
Según la planificación oficial del Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia, disponible en su portal institucional de defensa, Orión 26 busca validar la capacidad de Francia y sus aliados para conducir operaciones de alta intensidad en un contexto multinacional, combinando medios navales, aéreos y terrestres.
Un despliegue aeronaval que redefine el alcance del ejercicio
El Charles de Gaulle actúa como buque capital de un grupo aeronaval que ha operado de forma continuada durante las últimas semanas. Tras completar ejercicios de integración y adiestramiento avanzado en el Mediterráneo, el grupo ha iniciado su fase atlántica, considerada clave para evaluar escenarios de conflicto de mayor escala.
Durante esta fase inicial, las tripulaciones llevaron a cabo maniobras de defensa aérea, control del espacio marítimo y operaciones combinadas de aviación embarcada. Estas actividades permitieron homogeneizar procedimientos antes de afrontar un entorno operativo más exigente.
Escoltas multinacionales y cooperación real
Alrededor del portaaviones francés navega un grupo de escoltas compuesto por unidades de distintas armadas aliadas. Entre ellas se encuentran la fragata española Álvaro de Bazán (F-101), la HNLMS Evertsen (F805) de los Países Bajos y la fragata marroquí Mohammed VI, además del destructor italiano Andrea Doria (D 553).
Esta composición no es simbólica. La interoperabilidad entre plataformas, sistemas de combate y cadenas de mando constituye uno de los principales objetivos de Orión 26, especialmente en escenarios donde la coordinación multinacional resulta determinante.
Del Mediterráneo al Atlántico Norte
El cruce del estrecho de Gibraltar representa mucho más que un simple tránsito geográfico. Supone el cambio de un entorno relativamente contenido a uno caracterizado por mayores distancias, condiciones meteorológicas más exigentes y una relevancia estratégica directa para la OTAN.
Una vez en el Atlántico, el grupo aeronaval francés concentrará parte de sus actividades en el golfo de Vizcaya, donde se simularán operaciones conjuntas de gran intensidad, con activación completa de los sistemas de mando, control y apoyo logístico.
Activación de cuarteles generales y mando operativo
En esta etapa se pondrá a prueba la capacidad de los cuarteles generales operativos para planificar y conducir operaciones complejas en tiempo real. La simulación incluye escenarios de crisis de alta intensidad, con amenazas aéreas, navales y asimétricas.
El Estado Mayor de la Defensa de España ha confirmado que estas maniobras permitirán evaluar la integración de estructuras nacionales dentro de un mando multinacional, uno de los retos centrales para la defensa colectiva europea.
Orión 26: cifras y ambición estratégica
La Operación Orión 26 reúne a unos 12.000 efectivos, más de 25 buques de guerra, cerca de 140 aeronaves y drones, además de unidades terrestres desplegadas en varias regiones francesas. Se trata de uno de los mayores ejercicios militares organizados por Francia desde el final de la Guerra Fría.
Más allá del adiestramiento, el ejercicio tiene un marcado componente estratégico. Francia busca demostrar su capacidad para liderar una operación de gran escala, sostenerla en el tiempo y coordinar aliados en distintos dominios operativos.
Proyección hacia el norte y el Ártico
La fase atlántica de Orión 26 también sirve como antesala para escenarios más septentrionales. La proyección hacia el norte de Europa y el entorno ártico responde a la creciente importancia estratégica de estas regiones, tanto desde el punto de vista militar como geopolítico.
Con el Charles de Gaulle ya operando en el Atlántico, Francia consolida su mensaje de disuasión y compromiso con la seguridad europea. El ejercicio entra así en su etapa más exigente, donde la teoría se transforma en validación real de capacidades.
El tránsito por Gibraltar no ha sido un simple movimiento naval: ha marcado el inicio de la fase que definirá el verdadero alcance operativo de la Operación Orión 26 y el papel del portaaviones francés como eje de la proyección naval europea.