Las explicaciones de Sánchez: la red ferroviaria es segura y la falta de inversión es "una mentira colosal"
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este martes en el Congreso con un doble objetivo: trasladar apoyo a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz y, sobre todo, cerrar el paso a cualquier relato que vincule el siniestro con una supuesta falta de inversión en mantenimiento de la infraestructura. A lo largo de su intervención, Sánchez ha insistido en que la red española es “una de las mejores del mundo” y calificó de “mentira colosal” la idea de que el Ejecutivo haya desatendido las infraestructuras.
El líder socialista ha desvinculado el accidente de cualquier responsabilidad política estructural y y lo ha situado en el terreno estrictamente técnico. El presidente se ha excusado en la investigación a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), cuyos expertos analizan la rotura del carril. Solo cuando haya conclusiones definitivas —ha dicho— se adoptarán las medidas necesarias. Mientras tanto, el presidente ha pedido evitar “especulaciones” y “desinformación”.
Blindaje del sistema
Sánchez ha dedicado buena parte de su comparecencia a reforzar la idea de que el sistema ferroviario español es seguro. Aunque, eso sí, ha reconocido que no es perfecto y que los protocolos pueden no ser infalibles. Motivo por el que, ha sostenido, precisamente para eso existen los mecanismos de investigación y de mejora. El presidente, en ningún momento, ha abierto la puerta a un posible fallo en la planificación o supervisión política de las inversiones recientes.
Uno de los puntos más sensibles de la comparecencia ha sido la defensa de la renovación integral de la línea afectada, ejecutada el año pasado con una inversión de 780 millones de euros. El presidente ha insistido, como hizo el ministro de Transportes, Óscar Puente, que una “renovación integral” no implica sustituir todos los elementos de la vía, en respuesta implícita a quienes han cuestionado cómo pudo producirse una rotura de carril en un tramo recientemente reformado.
La batalla por el relato de la inversión
El jefe del Ejecutivo ha sido especialmente contundente al rechazar que el accidente tenga su origen en una desinversión en mantenimiento. Sánchez ha recordado que entre 2012 y 2018, la inversión en infraestructuras ferroviarias se redujo a la mitad y aseguró que hoy España invierte “casi el triple”. Con ese contraste, ha tratado de situar la crítica en el terreno partidista.
El mensaje de fondo ha sido inequívoco: no hay relación entre el siniestro y una supuesta falta de recursos, y quien sostenga lo contrario está difundiendo un bulo. Sin embargo, esa afirmación deja en segundo plano un debate más amplio sobre la calidad de los controles, la ejecución material de las obras y la eficacia real de los protocolos de inspección.
Investigación sí, autocrítica no
Aunque Sánchez ha prometido implementar todas las recomendaciones que se deriven del informe de la CIAF, sí ha evitado cualquier atisbo de autocrítica preventiva. La comparecencia se ha centrado en preservar la confianza ciudadana en la red ferroviaria y en desactivar el impacto político del accidente, más que en anticipar posibles responsabilidades.
El presidente ha cerrado filas en torno a la seguridad del sistema y a la fortaleza de la inversión pública. La incógnita ahora es si las conclusiones técnicas respaldarán plenamente ese discurso o si obligarán al Gobierno a ir más allá del rechazo a los “bulos” y asumir reformas de mayor calado.