El
Atlético de Madrid jugó en enero ocho partidos en 31 días. De hecho hubiesen sido nueve si hubiese llegado a la final de la
Supercopa de España. Aún así jugó un encuentro cada 3,8 días. Una sobrecarga de partidos que acabó notando el equipo, especialmente porque la plantilla quedó mermada por la salida de cuatro jugadores y ninguna llegada en el mercado de invierno. Algo que se notó especialmente en partidos como el del
Bodo Glimt o el del
Levante.
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