El influencer mallorquín Xisco Quesada ha fallecido a los 28 años de edad tras una dura batalla contra un agresivo cáncer de páncreas que padecía, según han confirmado sus familiares en un comunicado difundido en sus redes sociales. Deja un enorme vacío en la comunidad, que ha vivido con el corazón en un puño sus relatos sobre el avance de la enfermedad. «Con enorme tristeza queremos comunicar que Xisco ha fallecido», comenzaba el comunicado de la familia. «Vio cómo su vida cambiaba por completo cuando le diagnosticaron cáncer de páncreas con metástasis. Desde ese momento decidió compartir su día a día sin filtros, mostrando su lucha, sus miedos y también una fortaleza que nos dejó sin palabras», explicaba. «Sus últimos meses los pasó en la Clínica Universidad de Navarra, en Pamplona, donde luchó hasta el final con valentía y rodeado del amor de su familia», proseguía el comunicado antes de añadir: «Convirtió el dolor en conciencia, su historia en inspiración y su voz en apoyo para muchas personas que atravesaban momentos difíciles. Recibió cada mensaje, cada muestra de cariño y cada gesto de apoyo con un agradecimiento inmenso». Y destacaba que Xisco Quesada «se ha ido rodeado de amor». El rostro del influencer se hizo habitual en los medios de comunicación al rogar insistentemente más ayuda institucional y dar visibilidad a su enfermedad, un agresivo cáncer de páncreas con metástasis en el hígado que le diagnosticaron en 2025 y contra el que luchó hasta su último aliento. Tras comprobar la escasa efectividad de los tratamientos contemplados en los protocolos sanitarios de Seguridad Social -quimioterapia y Olaparib, este último un medicamente que no suele administrarse para su tipo de cáncer pero que también se le dio para intentar mitigar su dolor y sufrimiento-, pidió la colaboración ciudadana para costearse un carísimo tratamiento privado y agotar toda la esperanza. Cuando hizo esta petición a través de sus redes sociales, toda la comunidad se volcó en su ayuda. Sus seguidores y quienes conocieron su historia llegaron a donarle hasta 900.000 euros a través de un GoFoundMe para que intentara agarrarse a la vida. No hubo opción. Según su deseo, este dinero será destinado ahora en su mayor parte para la investigación del cáncer de páncreas. Lo pidió poco antes de fallecer.