Polarización: el virus que mata a España
No son las diferencias políticas lo que nos amenaza—éstas son el oxígeno de cualquier democracia saludable—sino la transformación de esas diferencias en tribalismo irreconciliable. Lo que hoy enfrentamos no es un debate de ideas, sino un conflicto de identidades donde el "otro" ha dejado de ser un adversario legítimo para convertirse en un enemigo existencial.