Llegó la gran noche. La primera de dos. La Real Sociedad visita al Athletic otra vez pero en una competición distinta y con un premio en juego muy distinto. Las semifinales de la Copa del Rey Mapfre no son ninguna tontería, mucho menos existiendo las dos posibilidades tan extremas. Quedarse por tercera vez consecutiva a las puertas de una gran final normal, sin pandemias de por medio, y que encima los que la disfruten sean de nuevo los vecinos, eternos rivales, o lo contrario: alcanzar la segunda final desde el 88 y permitir al fin a la afición txuri urdin disfrutar de una experiencia que no pudieron en la eterna pero vacía final de 2021.
Seguir leyendo...