La victoria de la Real Sociedad en San Mamés en la ida de las semifinales de la Copa del Rey Mapfre fue sencillamente magistral. Ganar, mantener la portería a cero y salir con un gol de ventaja es la confirmación de que este equipo, bajo la batuta de
Pellegrino Matarazzo, se ha convertido en una máquina competitiva. Desde su llegada, siete triunfos en nueve partidos posibles hablan por sí solos. La Real gana jugando un fútbol intenso, organizado y capaz de mantener la calma ante situaciones adversas. Cada victoria suma, y esta en Bilbao tiene un valor emocional y estratégico enorme.
Seguir leyendo...