El mundial que dejó de ser un sueño para Cuba
Rostros eufóricos, como de adolescentes que han tocado la gloria de un tirón, se desataron este miércoles en la cancha de fútbol guatemalteca, cuando los pequeños Leones del Caribe del fútbol cubano conquistaron la ansiada clasificación a la Copa del Mundo sub-17 Catar 2026.
Los nuestros necesitaban en la fecha un resultado justo para conseguir el pase a la gloria. Y así lo hicieron con mucha cautela y determinación, al empatar el duelo a cero ante Belice.
No se trata de un resultado menor, es la confirmación de que el fútbol cubano late con más fuerza en las categorías inferiores. Tuvieron que pasar 35 años para que un combinado de la categoría volviera a estar en el grupo selecto de los mundialistas.
El duelo frente a Belice fue cerrado de principio a fin, pero el empate valía el pasaporte a la justa planetaria. Los discípulos del director técnico Sandro Sevillano no perdieron el ímpetu en ningún instante, batallaron hasta el último segundo y sacaron para Cuba otro resultado histórico y épico.
Con este pase conquistado, la Mayor de las Antillas se suma a los representativos de México, Panamá, Haití, Costa Rica, Estados Unidos y Jamaica, como las naciones que lograron la meta de clasificar a Catar 2026.
Sin dudas, luego de este resultado, la selección antillana se muestra con un talento desbordante, llamado a empeños mayores en los próximos años. Son adolescentes que proponen fútbol y que sueñan con poner a esta Isla en lo alto del balompié internacional.
Ese desafío será difícil en la Copa del Mundo sub-17 de Catar, pero, quién puede poner en duda que estos muchachos no pelearán hasta el final en el exigente torneo, sobre todo, luego de verlos rendir una sólida actuación en Guatemala.
La historia de estos antillanos apenas comienza a rodar en las canchas internaciones, y no será ahora, en plena efervescencia, cuando decaiga. Mucho les queda por escribir sobre un césped de fútbol, y, en cada empeño, estará su pueblo para aplaudirlos con cada gol y remate a puerta.