Mario Waissbluth y su nuevo libro: “En Chile el chancho no está ‘mal pelado’, está descuartizado”
En medio de un escenario político marcado por la contingencia y los ciclos electorales, el ingeniero civil y académico Mario Waissbluth presentó su más reciente libro, “Qué hacemos con Chile: diez propuestas para un nuevo ciclo de progreso”, una reflexión que, según explicó, trasciende la coyuntura presidencial y busca instalar una mirada “sistémica, holística e integradora” sobre los desafíos del país.
“Tenemos que elevar la mirada”, sostuvo en entrevista con la primera edición de Radioanálisis. A su juicio, Chile vive “de tropiezo en tropiezo” y en períodos presidenciales muy breves, lo que impide fijar una dirección colectiva en un contexto internacional complejo. “Si no definimos una visión país a más largo plazo, este país es como un barquito chico en un oleaje muy grueso”, advirtió.
El libro propone diez áreas críticas interrelacionadas, desde niñez y educación hasta desigualdad y rediseño institucional. Para Waissbluth, el problema no es solo programático, sino cultural: “Somos un país chiquitero y chaquetero”, afirmó.
Aunque la delincuencia no aparece como un capítulo independiente, el autor la vincula directamente con la crisis en niñez y adolescencia. Citando datos incluidos en el libro, señaló que “la mitad de la población carcelaria comenzó a delinquir a los 13 años”. Por ello, cuestionó los enfoques centrados exclusivamente en el aumento de cárceles o medidas punitivas.
“Tenemos la niñez y la adolescencia en Chile verdaderamente destruidas. Si no resolvemos eso, pretender que vamos a resolver la delincuencia es ilusorio”, sostuvo.
En esa línea, puso el foco en la profesión docente. Recordó su experiencia en Educación 2020 y comparó la situación chilena con Finlandia, donde, según relató, existen 20 postulaciones por cada cupo en pedagogía, con alta valoración social y remuneraciones equiparables a las de médicos o ingenieros.
“Hoy en Chile tenemos 0,5 postulaciones por cupo. La pedagogía se ha convertido en una profesión de segunda categoría, tanto por remuneración como por valoración social”, afirmó. A su juicio, el país necesita una “carrera docente 2.0”, que en el largo plazo eleve significativamente los salarios de los profesores mejor evaluados. “Si no arreglamos eso, no vamos a arreglar nada en educación”, enfatizó.
Otro de los puntos que plantea va a contracorriente del debate actual: aumentar el gasto público hasta acercarlo al promedio de la OCDE. Waissbluth aclaró que no se trata de expandir la burocracia, sino de fortalecer el gasto social.
Mario Waissbluth. Foto: Espacio Público.
“El gasto público en un 90% se va a la gente: pensiones, salud, educación. No se va en contratar funcionarios”, explicó. Además, recordó que el porcentaje de empleo público en Chile es incluso levemente inferior al promedio de países desarrollados.
Para el académico, el problema estructural es la desigualdad. “El 10% más rico gana el 50% del ingreso nacional y es dueño del 56% del patrimonio. Aquí el chancho no está mal pelado: está descuartizado”, graficó. En su visión, sin enfrentar esa inequidad “espantosa”, no es posible construir consensos amplios ni un proyecto país sostenible.
También advirtió sobre la desconexión territorial y social entre élites y sectores vulnerables. “Hay dos países: la República independiente de Las Condes, Providencia y Lo Barnechea, con estándar de Luxemburgo; y otro con estándar de los altos de Bolivia”, sostuvo.
En el plano institucional, una de sus propuestas centrales es rediseñar el sistema político. Waissbluth cuestionó los períodos presidenciales de cuatro años sin reelección, con múltiples elecciones intermedias, que —a su juicio— generan una dinámica permanente de campaña.
“Vivimos de elección en elección. Así no es posible conducir un país”, afirmó. Entre sus ideas, plantea alargar el mandato presidencial a seis años o avanzar hacia un sistema parlamentario, como ocurre en la mayoría de los países de la OCDE.
“Los gobiernos presidencialistas de corto plazo como el nuestro no nos van a llevar muy lejos”, sostuvo, reconociendo que se trata de una propuesta ambiciosa.
El libro también propone proyectos de largo alcance, como transformar el norte del país en un polo exportador agrícola mediante desalación masiva y carreteras hídricas. Para Waissbluth, la falta de audacia estratégica limita el desarrollo.
“Para hacer tortilla hay que estar dispuesto a quebrar huevos”, señaló, insistiendo en la necesidad de abandonar el temor a las reformas estructurales.
A sus 78 años, el académico definió la publicación como el corolario de tres décadas de reflexión sobre políticas públicas. Más que una intervención coyuntural, dijo, busca abrir un debate estructural. “Hagamos una propuesta holística, integradora, comprensiva y con visión de largo plazo. ¿Qué hacemos con Chile?”, planteó.
La interrogante queda abierta en un escenario político fragmentado, donde, según su diagnóstico, el principal desafío no es solo técnico, sino cultural: construir una unidad de propósito que permita proyectar al país más allá de la contingencia electoral.