Un hombre se convierte en padre por séptima vez a sus 91 primaveras: "En mi cabeza tengo 30 años"
Pierre Sablé tiene 91 años y acaba de volver a ser padre. Reside en el sur de Francia, en la localidad de Bouleternère, y la llegada de su hija Louisa Maria, de siete meses, lo sitúa como uno de los padres más mayores del país.
“Tengo 30 años en la cabeza”, asegura, aunque añade que también es “lúcido sobre el futuro”. Su historia ha llamado la atención no solo por su edad, sino por la estructura de su familia: Sablé tiene seis hijas nacidas de seis madres distintas, cuyas edades van desde los 60 años hasta los siete meses.
Además, reconoce que también tuvo un hijo cuando era muy joven. “No solo he tenido hijas, también un hijo, Jean-Pierre. Yo debía tener 18 o 19 años cuando lo concebimos, pero supe de su existencia mucho más tarde”, explica.
Una familia con más de seis décadas de diferencia
Sus hijas se llaman Carole (60 años), Julie (50), Pauline (35), Céleste (30), Jeanne (24) y la pequeña Louisa Maria. Cada una nació en una etapa distinta de su vida y con una pareja diferente.
El propio Sablé admite que rara vez se casó con las madres de sus hijas y que la mayoría eran más jóvenes que él. “He tenido cada vez un hijo con una mujer diferente, casi siempre unos quince años más joven. Siempre ha habido consentimiento por ambas partes”, afirma.
Con cierta ironía, resume su trayectoria sentimental así: “Puede que no acertara en mis relaciones, pero sí en mis hijos”.
Asegura sentirse orgulloso del camino que han seguido sus hijas, aunque reconoce que el contacto no siempre es frecuente. “Los lazos de sangre siempre estarán ahí”, sostiene.
Lejos de la imagen de fragilidad asociada a los 90 años, Sablé mantiene una vida activa. Ha practicado durante décadas carreras de fondo, esquí alpino, snowboard y ciclismo, y en 2024 fue uno de los portadores de la antorcha olímpica durante los Juegos de París.
Actualmente vive con su pareja, Aïcha, de 39 años, y su hija pequeña en una vivienda rural, donde han puesto en marcha un proyecto agrícola con la plantación de una hectárea de pistachos.
“Desde hace siete meses, mi pequeña Louisa Maria ilumina mis días”, dice. También cuenta que le da el biberón y le canta canciones infantiles, asumiendo su papel de padre a una edad en la que muchos de sus coetáneos ya son bisabuelos.
El caso ha generado opiniones diversas en Francia. Mientras algunos lo consideran una historia singular, otros cuestionan los límites de la paternidad a edades avanzadas.
Sablé, por su parte, insiste en que aún se siente con energía para asumir esta etapa.