Un gran capo del narcotráfico de Honduras se cuela por el control de Barajas
El presunto narcotraficante de Honduras Javier Napoleón Díaz Nuila entró en España saltándose los controles fronterizos del aeropuerto de Barajas, en Madrid. Lo consiguió utilizando un pasaporte de El Salvador en el que sus dos apellidos aparecían como uno solo. En los ficheros policiales tiene prohibida la entrada en territorio Schengen por orden de Países Bajos desde el 18 de septiembre de 2018 hasta el 16 de mayo de 2029.
La entrada de Díaz Nuila, conocido con el apodo de «Java», se produjo el 12 de octubre de 2024, aunque la Policía Nacional tiene identificados otros intentos de entrada en territorio nacional desde 2018. Llegó a nuestro país procedente de Dubái, acompañado de su pareja y sus dos hijos.
La fecha en la que pudo sortear los controles policiales no es baladí. Fue dos días antes de que los investigadores intervinieran más de 13 toneladas de cocaína en el Puerto de Algeciras, el mayor alijo jamás capturado en España. Según la investigación, el cargamento pertenecía al presunto narcotraficante Ignacio Torán, líder de una presunta organización criminal dedicada a introducir «ingentes cantidades» de droga en nuestro país, y a la que pertenecería el inspector jefe de antiblanqueo Óscar Sánchez, a quien le encontraron unos 20 millones de euros entre las paredes de su casa y en su despacho oficial.
El nombre de Díaz Nuila aparece en el sumario de la causa, aunque por el momento no está relacionado directamente con los cargamentos de droga. Los investigadores, tras los últimos análisis de los dispositivos electrónicos intervenidos, han establecido una relación de amistad y comercial entre «Java» e Ignacio Torán, recientemente ingresado en prisión por la Audiencia Nacional.
Más que socios
El vínculo entre ambos iba más allá que el de compartir negocios. El hondureño llegó a invitar al español a su boda en septiembre de 2024, poco antes de ser detenido, que se iba a celebrar en Villa Balbiano, en Lago de Como (Italia). «Java» le indicó a Torán que se quedaría en su mismo hotel. Unos meses antes, iban a compartir barco en sus lujosas vacaciones en Mykonos (Grecia).
Una relación internacional, que resume la forma de trabajar de los nuevos grupos dedicados al narcotráfico: producción de la «farlopa» en Latinoamérica, entrada a Europa por los puertos españoles, y disfrute de las ganancias en Dubái, meca del crimen organizado. El sumario de la causa establece las relaciones que mantienen narcotraficantes de todo el mundo en el Golfo Pérsico. Hay irlandeses, ingleses, españoles, colombianos, holandeses...
A pesar de esa buena relación, cuando «Java» entró en Madrid ilegalmente no avisó a su socio Torán, y le hizo pensar que estaba en Dubái.
Sobre Díaz Nuila, la Policía explica en su último informe que «a pesar de no poderse acreditar su participación directa en la introducción de cocaína a través de los contenedores» que la trama utilizó, es residente en Dubái, donde «mantiene contacto con los líderes de la organización criminal investigada» y su amigo Torán, acusado de narcotráfico entre otros delitos, «tiene un documento contable en el que registra un pago de cinco millones de euros a Java».
Nueva Junta del Narcotráfico
Según publicó el periódico colombiano El Tiempo tras una investigación, las autoridades policiales de todo el mundo consideran a «Java» el enlace entre los cárteles latinoamericanos tradicionales y la conocida como Nueva Junta del Narcotráfico, una suerte de organización supranacional que alberga a las mafias rusas, albanesas, rumanas, búlgaras, italianas y colombianas, y que comparten dos cosas: sus actividades y su residencia en Dubái.
Desde la ciudad de Emiratos Árabes operan, desde hace años, el crimen organizado mundial. La opacidad del país, los bajos impuestos, y la facilidad para pagar con criptomonedas y oro hacen de Dubái un lugar perfecto para los jefes de los grandes clanes. El amigo de Ignacio Torán jugaría un papel fundamental, según las agencias policiales, ya que sería el nexo entre Colombia y México con las organizaciones de Europa.
Una de sus tapaderas es un criadero de caballos de pura sangre en Antioquia, una provincia colombiana. En los primeros pasos de la investigación sobre la trama española, la que afecta a Torán y al inspector jefe Óscar Sánchez, los agentes descubrieron las conversaciones del primero con un tal «Javier», a quien no identificaban. Tras el análisis de los móviles pudieron cruzar datos hasta ponerle rostro a este «narco invisible».
La clave estuvo en una de las conversaciones que mantuvieron. Aunque Torán no guardó su número, en la fotografía de perfil aparecía una imagen de un criadero de caballos en la citada ciudad sudamericana. Gracias a una foto de tres relojes, la invitación de la boda de Díaz Nuila y las búsquedas que hizo sobre «el java narco de medellin» (sic) junto a «javier diaz nuila» (sic), la Policía española puso cara a uno de los tipos más buscados en todo el mundo.