El presidente de la Audiencia Nacional, Juan Manuel Fernández, ha reaccionado al fallecimiento de la magistrada Ángela Murillo a los 73 años . Mediante una nota de prensa, ha descrito a la jueza como una «trabajadora infatigable y querida por sus compañeros» que dedicó «toda su vida profesional a la justicia». «Nacida en 1953 en Almendralejo, Extremadura, tuvo su primer destino judicial en la localidad de Lora del Río, en Sevilla», incluye, añadiendo que de ahí pasó por varios juzgados de Andalucía, País Vasco y Madrid «hasta que recaló en mayo de 1993 en la Audiencia Nacional». Fue la primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal, al mismo tiempo que la magistrada Manuela Fernández de Prado. Según rememora Manuel Fernández, la trayectoria profesional de Murillo « refleja la evolución de la Audiencia Nacional en su ámbito penal» durante la década de los 90, «con los juicios de narcotráfico a los clanes gallegos de la droga fue ponente de sentencias como la del caso 'Nécora' , 'Temple' o 'Charlines'». La magistrada redactó, además, sentencias respecto a ETA «que fueron perfilando el entramado de la organización terrorista, más allá de los comandos que perpetraban atentados». Acerca de los delitos de ámbito económicos y de corrupción, conmemora las históricas sentencias «como la de la salida a bolsa de Bankia, las llamadas «tarjetas black», el caso «Gescartera» o las primeras piezas del llamado caso «Villarejo» así como los recursos de apelación del Caso «Gürtel»». Todas ellas «llevan el sello de esta magistrada, entre otras muchas». «Detrás de las instituciones hay muchos funcionarios que cumplen con su obligación, era una de esas personas», apunta el presidente de la Audiencia Nacional, describiendo a Murillo como una «trabajadora infatigable y querida por sus compañeros». «La Audiencia Nacional siempre recordará su legado», sentencia.