Podía gustar más o menos, pero de lo que no hay ningún tipo de duda es de que
Casey Stoner era un piloto diferente al resto cuando competía en
MotoGP. Su capacidad para ir rápido sin apenas haber hecho pruebas antes dejaba a todo el mundo asombrado. Daba igual la moto que le dieran, que él en la primera vuelta ya echaba el resto. Y gracias a esto logró dos títulos de campeón del mundo: uno con
Ducati, el primero de la historia en lograrlo, y otro con
Honda.
Seguir leyendo...