El fútbol no concede demasiado tiempo para lamerse las heridas. El
Barça aterriza en
Montilivi tras un golpe duro en la
Copa, un 0-4 frente al
Atlético que ha desencajado algunos de los planes a modo de sorpresa. Y en ese contexto aparece el
Girona, con la intención de hurgar en la herida… pero sabiendo que un gigante herido suele ser más peligroso.
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